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Décadas atrás, los estudiosos del Cosmos observaron que la mayoría de las galaxias tienen al menos un agujero negro residente en sus regiones centrales. Incluso nuestra galaxia hogar, la Vía Láctea, tiene un agujero negro de cuatro millones de veces la masa del Sol, ubicado en su centro, a unos 27.000 años luz de la Tierra. Galácticamente hablando, se podría decir que está justo al lado.

También sabemos que los agujeros negros supermasivos, conocidos como “cuásar” están inexorablemente ligados a las galaxias que los rodean. Por ejemplo, el tamaño de un agujero negro supermasivo parece tener una correlación directa con la galaxia donde reside.

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Hace casi una década, los investigadores calcularon que la masa de un cuásar parecía tener una relación constante con la masa su galaxia. Esta relación de 1 a 700 respalda la noción de que la evolución y la estructura de una galaxia están estrechamente ligada a la escala de su agujero negro.

Otros estudios encontraron otra correlación: la masa de un cuásar y la velocidad orbital de las estrellas en las regiones exteriores de su galaxia, donde la influencia gravitacional directa del agujero negro supermasivo debería ser débil, lo cual implica que cuanto mayor es el agujero negro, más rápido viajan las estrellas exteriores. .

Por lo tanto, ahora se cree que los agujeros negros no sólo son comunes en todo el Cosmos, sino que juegan un papel fundamental en la formación y evolución del Universo que habitamos hoy.

Aunque se sabe de la influencia que tienen los agujeros negros supermasivos sobre las galaxias, el mecanismo subyacente que explica ese efecto, hasta ahora no ha sido claro para los astrónomos.

A fin de esclarecer esta incógnita, un equipo de investigadores de la Universidad de California en San Diego, examinó la energía que rodea los poderosos vientos generados por el brillante y vigoroso cuásar ubicado en el centro de la galaxia 3C 298, que se encuentra aproximadamente a 9.300 millones de años luz de distancia.

Las investigaciones indican que 3C 298 no cae dentro de la relación normal de escalado de masa de la galaxia y el agujero negro supermasivo. La galaxia 3C 298 es 100 veces menos masiva de lo que debería ser, dada la inmensa masa del cuásar que ostenta.

Dada la distancia a que se encuentra, la galaxia 3C 298 es percibida tal y como era hace 9.300 millones de años, y la discordancia observada entre la relación de escalado de masa, hace suponer que se trata de una galaxia en plena formación.

Esto implica que la masa del agujero negro supermasivo se constituye mucho antes que la galaxia, y potencialmente su energía es capaz de controlar el crecimiento de la galaxia.

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Estos hallazgos son los primeros resultados de una investigación más amplia de cuásares distantes y el impacto de sus energías sobre la formación de estrellas y el crecimiento de galaxias.

Debido a que hay cerca de 2.000 cuásares conocidos por la ciencia, si el mismo fenómeno se desarrolla en todas las galaxias con un cuásar, eso podría impactar enormemente en el universo, razón por la cual los científicos quieren estudiar 3C 298 y sus galaxias vecinas con más detalle.

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