Fotosintesis

En cierto momento del pasado distante, la materia no viviente dio origen a las primeras formas de vida, un proceso esencial que la comunidad científica ha tratado de explicar, y que a pesar de los grandes esfuerzos realizados en ese sentido, aún hay preguntas sin respuestas. Muchos opinan que la fotosíntesis, proceso de conversión de luz en nutrientes, representa el primer gran paso de la vida, por lo que determinar su origen resulta fundamental.

En ese sentido, un grupo de científicos de la Universidad de McGill, en Canadá, realizó un estudio en los fósiles de algas más antiguos hasta ahora encontrados, cuya edad se calcula en mil millones de años y afirman que la base de la fotosíntesis en las plantas de hoy en día se estableció hace 1.250 millones de años.

Se cree que las algas microscópicas, Bangiomorpha pubescens, son el ancestro más antiguo de plantas y animales modernos. Hasta ahora, la edad del organismo no estaba fechada muy claramente, con estimaciones que oscilantes entre 720 y 1.200 millones de años.

A fin de fechar los fósiles, los investigadores recolectaron muestras de piedra pizarra negra de las capas de roca que rodeaban la región de roca donde se encontraron los restos de las algas. Usando la técnica de datación de renio-osmio, calcularon que las rocas tienen 1.047 billones de años.

Debido a que los fósiles de Bangiomorpha pubescens son casi idénticos a las algas rojas modernas, los científicos han determinado que las algas antiguas, al igual que las plantas verdes, utilizan la luz solar para sintetizar nutrientes del dióxido de carbono y el agua.

Una vez que los especialistas calcularon la edad de los fósiles en 1.047 millones de años, conectaron esa cifra en un “reloj molecular”, un modelo computarizado que permite calcular eventos evolutivos basados ​​en las tasas de mutaciones genéticas. Su conclusión: el cloroplasto, es decir, el lugar donde ocurre la fotosíntesis, tuvo su origen hace unos 1.250 millones de años.

En referencia a sus hallazgos, el investigador Timothy Gibson, del Departamento de Tierra y Ciencias Planetarias y coautor del estudio, expresa:

Esperamos que otros científicos conecten consideren nuestras observaciones en sus propios relojes moleculares para calcular el momento de los eventos evolutivos importantes y probar nuestros resultados. Si otros científicos imaginan una mejor manera de calcular cuándo surgió el cloroplasto, la comunidad científica finalmente decidirá qué estimación parece más razonable y encontrará nuevas formas de probarla.

Los hallazgos de la investigación se suman a una creciente colección de investigaciones recientes que indican que el marco de tiempo de la historia de la Tierra conocido como Boring Billion (el billón aburrido) pudo no haber sido tan tranquilo como lo que se creía.

De hecho, esta era puede haber preparado el escenario para la proliferación de formas de vida más complejas, que alcanzaron su punto cumbre hace 541 millones de años en la llamada Explosión Cámbrica.