Ejercitandose

De acuerdo con una investigación realizada por científicos de la Universidad de Colorado, al hacer ejercicio, los pacientes con enfermedad de Parkinson podrían evitar que sus células cerebrales mueran. Los investigadores señalan que la actividad física podría “encender” un gen específico, que ayuda a disminuir las proteínas relacionadas con la condición neurodegenerativa.

Se cree que las proteínas, conocidas como alfa-sinucleiones, se acumulan y tienen una influencia significativa en la destrucción de las células cerebrales, un precursor de la enfermedad de Parkinson. Pero, al hacer ejercicio y al activar el gen protector DJ-1, la proteína no puede acumularse, lo que significa que las células cerebrales podrían dejar de morir.

Para encontrar el vínculo entre la condición neurodegenerativa y el ejercicio, los científicos analizaron ratones transgénicos que desarrollaron la enfermedad de Parkinson. Después de cumplir un año de edad, se colocaron ruedas de ejercicios en sus jaulas.

Después de tres meses, los animales que corrían mostraron un movimiento y una función cognitiva mucho mejores en comparación con los animales transgénicos de control, que tenían ruedas de arrastre bloqueadas.

El Dr. Curt Freed, de la División de Toxicología y Farmacología de la UC y coautor del estudio, comentó en referencia los hallazgos:

Nuestros resultados indican que el ejercicio puede retrasar la progresión de la enfermedad de Parkinson activando el gen protector DJ-1 y, por lo tanto, evitar la acumulación anormal de proteínas en el cerebro. Los experimentos muestran que el ejercicio puede llegar al corazón del problema en la enfermedad de Parkinson. Por lo tanto, Las personas con Parkinson que hacen ejercicio probablemente puedan evitar que sus células cerebrales mueran.

La enfermedad de Parkinson es causada por la muerte de las células cerebrales. Las células producen una hormona crítica, llamada dopamina, la cual es utilizada por el cuerpo para ayudar con el movimiento; sin la hormona, el movimiento voluntario es imposible.

Aunque es raro, los humanos que nacen con una mutación que silencia la utilidad del gen DJ-1, tienen la garantía de desarrollar Parkinson severo a una edad relativamente temprana.

La mayoría de las personas con Parkinson comienzan a desarrollar síntomas cuando tienen más de 50 años, pero uno de cada 20 pacientes experimenta síntomas por primera vez, siendo menores de 40 años.

Los síntomas de la afección incluyen sacudidas involuntarias de determinadas partes del cuerpo, movimientos lentos y rigidez muscular, así como alteraciones del sueño, fatiga crónica, una calidad de vida deteriorada y puede provocar una discapacidad grave.

Los autores del estudio dejan saber que, a pesar de que los experimentos realizados fueron en ratones, los hallazgos obtenidos tienen implicaciones para los pacientes humanos que padecen la enfermedad de Parkinson.