El 10 de octubre de 2015, astrónomos de Hawái, utilizando el telescopio Pan-STARRS, descubrieron un asteroide cruzando el espacio, con un tamaño de entre 625 y 700 metros, y que curiosamente desde ciertos ángulos, muestra una semblanza similar a un cráneo humano.

Unas semanas más tarde, en la noche de Halloween de ese año, el asteroide en forma de calavera tuvo su proximidad más cercana por la Tierra, volando a sólo 486.000 km (unas  300.000 millas) de distancia, o aproximadamente 1.3 veces la distancia de la Tierra a la luna.

El descubrimiento de una particular galaxia que carece de materia oscura desconcierta a los científicos

El asteroide, que fue denominado como 2015 TB145, volverá a realizar otro acercamiento a la Tierra en noviembre de 2018, pero en esta oportunidad, mucho más lejos; los especialistas calculan que la separación será de 105 veces la distancia lunar.

Durante su enfoque de 2015, equipos de astrónomos de todo el mundo, incluida la NASA y la agencia espacial europea, trabajaron para discernir las características del asteroide. El astrofísico Pablo Santos-Sanz, del Instituto de Astrofísica de Andalucía, comentó al respecto:

Por un lado, se utilizaron telescopios ópticos, desde el Observatorio de Sierra Nevada en Granada, el Observatorio de Calar Alto en Almería y el Observatorio de La Hita en Toledo. Por otro lado, analizamos el asteroide en el infrarrojo medio, utilizando el instrumento VISIR del Very Large Telescope (VLT) en el Observatorio Europeo Austral (ESO) de Cerro Paranal en Chile.

Los científicos pudieron determinar que el período de rotación más probable del asteroide, en otras palabras, la duración de su día, es de 2.94 horas. El asteroide también tiene una baja reflectividad, la cual fue estimada en el 5 y el 6 por ciento; eso indica que el asteroide tiene un reflectividad que apenas supera la de un trozo de carbón.

En base a sus observaciones, los científicos especulan que el asteroide 2015 TB145 es un cometa extinto despojado de sus compuestos volátiles, las cuales se fueron degradando al punto de desaparecer, por orbitar el sol demasiadas veces.

Aunque los asteroides generalmente tienen una composición rocosa metálica y los cometas tienen una mayor proporción de hielo y roca, así como un tipo de órbita diferente, a veces es difícil distinguirlos con certeza.

Los astrónomos ya se están preparando para el siguiente acercamiento del asteroide y la catalogan como otra oportunidad para recopilar más datos. Aunque la distancia y el enfoque previsto para esta oportunidad no serán tan favorables, será posible obtener nuevos datos, lo que podría ayudar a mejorar nuestro conocimiento de esta masa y otras masas similares que se acercan a nuestro planeta.

Después de esta instancia, el próximo encuentro cercano con el asteroide será en el año 2088.