Videojuegos

La Organización Mundial de la Salud ha anunciado que los problemas asociados con los videojuegos serán incluidos como un problema de salud mental, entrando en la Clasificación Internacional de Enfermedades, que fue actualizada por ultima vez en 1990.

Dicha clasificación es una especie de manual de diagnóstico, el cual, será publicado en 2018 y podremos encontrar dicha condición como un trastorno derivado del juego a la cual se le recomienda “Tratarse a través de un seguimiento”.

La redacción oficial del trastorno aun no se conoce, por su parte, el borrador muestra ciertos parámetros necesarios que ayudan a determinar que tipo de personas se pueden clasificar con este desorden.

Por su parte, la OMS señala tres condiciones derivadas del mal uso de los videojuegos: No manejar las conductas de la frecuencia de su uso, la prioridad que se le da a los videojuegos ante otras prioridades y mantener estas conductas así existan conductas negativas.

El profesor Vladimir Poznyak, de la OMS comenta que estas tres condiciones, al ser vistas con poco contexto, parecen un poco vacías:

Los profesionales de la salud deben reconocer que el desorden en los juegos puede tener serias consecuencias para la salud. La mayoría de las personas que juegan a videojuegos no tienen un trastorno, al igual que la mayoría de las personas que beben alcohol tampoco tienen un trastorno. Sin embargo, en ciertas circunstancias, el uso excesivo puede generar efectos adversos.

Los investigadores de la Universidad de Oxford, guiados por Przybylski, realizaron un estudio para determinar un porcentaje de personas adictas a los videojuegos, el cual fue publicado en American Journal of Psychiatry y arrojo que un 2 o 3% de los 19.000 hombres y mujeres que fueron encuestados admitían experimentar por lo menos cinco de los síntomas alarmantes, Przybylski comenta:

Hasta donde sabemos, estos son los primeros hallazgos de un proyecto a gran escala para producir evidencias sólidas sobre el posible nuevo problema del ‘trastorno de los juegos en Internet’. Contrariamente a lo que se predijo, el estudio no encontró un vínculo claro entre la adicción potencial y los efectos negativos sobre la salud, sin embargo, se necesita más investigación basada en prácticas científicas abiertas y sólidas para saber si los juegos son realmente tan adictivos como muchos temen.