Viejos Amigos

La sociedad actual se distingue por las proporciones epidémicas que ha alcanzado la soledad. Recientemente se ha evaluado su efecto y estudios han llegado a determinar que el aislamiento puede tener efectos más perjudiciales que la obesidad; otra investigación reveló que las deficiencias de las habilidades sociales influyen negativamente tanto mental como físicamente.

Ahora un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Maastricht, Países Bajos, ha revelado que las personas socialmente aisladas corren más riesgo de padecer diabetes tipo 2, sugiriendo que una vida social activa puede ayudar a reducir los factores de riesgo para esta condición.

La investigación se basó en datos médicos de casi 3.000 personas de entre 40 y 75 años. Un total de 1.623 de los participantes no tenían diabetes, 430 tenían prediabetes, 111 habían sido diagnosticados recientemente con diabetes tipo 2 y 697 participantes tenían diabetes tipo 2 preexistente.

Las personas con diabetes tienden a ser hombres mayores con índice de masa corporal elevados; además fue más probable que fueran fumadores y que tuvieran algún tipo de afección  cardiovascular e hipertensión, en comparación con aquéllos con prediabetes o metabolismo normal de la glucosa.

Luego de analizar la información, los investigadores encontraron que las personas con bajos índices de socialización presentaron un 60% más de probabilidades de tener prediabetes, siendo los hombres solteros los que mostraron estar en mayor riesgo; este segmento en particular, mostró un 59% más de probabilidades de desarrollar prediabetes y un 84% más de probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2, si no socializaban regularmente.

No hubo hallazgos significativamente similares entre las mujeres solteras, pero el género femenino que no participó en actividades sociales con regularidad, tuvo un aumento del 112% en el riesgo de diabetes tipo 2.

La Dra. Stephanie Brinkhues, del Centro Médico de la Universidad de Maastricht y coautora del estudio, manifestó:

Nuestros hallazgos respaldan la idea de que la resolución del aislamiento social puede ayudar a prevenir el desarrollo de diabetes tipo 2; por lo tanto, promover la integración social y la participación, puede ser un objetivo prometedor en las estrategias de prevención para la condición.

Los autores del estudio consideran la posibilidad de continuar monitorizando a los participantes a fin de determinar si las características de las redes sociales pueden cambiar con el tiempo. Además, sugirieron que los futuros estudios de intervención para la prevención de la diabetes tipo 2, deberían considerar al aislamiento social como un factor de influencia.

En conclusión, los investigadores señalaron que estimular a las personas a que mejoren su estilo de vida en un entorno grupal, no sólo podría tener implicaciones en perder peso y ser más activos físicamente, sino también para ampliar su red de amistades y aumentar su apoyo social.