El clima en la Tierra está obviamente influenciado por el Sol, nuestra estrella más cercana, pero de acuerdo a una investigación realizada en la Universidad Técnica de Dinamarca, parece que las estrellas distantes también podrían afectar nuestra meteorología.

Las explosiones estelares, conocidas como supernovas, expulsan una gran cantidad de rayos cósmicos, partículas de alta energía cargadas eléctricamente, que cuando llegan a nuestra atmósfera son capaces de eliminar electrones de los átomos y convertirlos en iones, lo que pueden ayudar con la formación de aerosoles que originan la formación de nubes.

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El equipo sospechaba que en los cambios climáticos terrestres había un fenómeno espacial involucrado. Los investigadores afirman que los rayos cósmicos, junto con la actividad del Sol, estuvieron relacionados con el Período Cálido Medieval registrado entre el siglo X y XIV, y el período frío que caracterizó la llamada Pequeña Edad de Hielo, ocurrida entre los siglos XV al XIX.

El estudio incluyó dos años de observaciones sobre los efectos de los rayos cósmicos en una simulación de la atmósfera de la Tierra, que se recreó dentro de una cámara de niebla, un laboratorio sellado que refleja la presión y la humedad de la atmósfera superior.

Los investigadores mostraron que las partículas de alta energía emitidas por las explosiones de estrellas, golpean a los electrones fuera de las moléculas de aire para producir iones,  partículas cargadas positiva o negativamente.

Las partículas cargadas juntan agua y ácido sulfúrico para formar racimos de tal forma que no se evaporan, un proceso conocido como nucleación. A medida que los racimos crecen, atraen más agua, formando nubes.

El investigador Henrik Svensmark, autor principal del estudio, comenta: “Finalmente tenemos la última pieza del rompecabezas que explica cómo las partículas del espacio afectan el clima en la Tierra. Ahora contamos con un entendimiento de cómo los cambios causados por la actividad solar o por la actividad de las supernovas, pueden cambiar el clima en nuestro planeta.”

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El estudio tiene varias implicaciones. Dado que la cobertura de nubes afecta los patrones climáticos globales y las temperaturas, la cantidad de rayos cósmicos tendrá una influencia en las variaciones climáticas. Las variaciones en el campo magnético del Sol cambian el flujo de rayos cósmicos que alcanzan la Tierra, mientras el Sistema Solar se mueve alrededor de la Vía Láctea, nuestro planeta podría atravesar una región más rica o más pobre de estos rayos cósmicos.

Los autores del estudio señalan que esta información podría ayudarnos a comprender mejor nuestro propio clima y tal vez incluso el clima en los exoplanetas.

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