Durmiendo

En un esfuerzo por comprender cómo durante el sueño el cerebro convierte los recuerdos recientes en memorias de largo plazo, un grupo de investigadores de la Universidad de California en Berkeley, realizó una investigación en adultos mayores, con la que lograron identificar un mecanismo que cuando falla, provoca la falta de consolidación de recuerdos.

De acuerdo al estudio, para los adultos mayores, las ondas cerebrales lentas y rápidas deben sincronizarse exactamente en el momento correcto durante el sueño, para trasladar los nuevos recuerdos al almacenamiento de largo plazo.

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Mientras avanzamos en edad, esta actividad cerebral que ocurre durante el sueño, tiende a desregularizarse, lo que se cree se debe a la degradación o atrofia de la corteza frontal medial, una región clave del lóbulo frontal del cerebro que genera el sueño profundo y reparador característico de la juventud.

Para que se consoliden las memorias, estos ritmos cerebrales, que ocurren cientos de veces por noche, deben estar coordinados; pero a medida que la edad avanza, esta sincronía se va perdiendo, y las ondas lentas durante el sueño no rápido (NREM) no llegan a contactarse a tiempo con las ráfagas eléctricas rápidas conocidas como “husos”.

Para el estudio, los investigadores compararon el recuerdo nocturno de 20 adultos sanos con edades promedios de 20 años,  de  con el de 32 adultos mayores sanos, en su mayoría de 70 años. Antes de acostarse en la noche, los participantes aprendieron y luego fueron evaluados en juegos de 120 palabras.

Mientras dormían, los investigadores registraron su actividad eléctrica de ondas cerebrales usando la electroencefalografía del cuero cabelludo (EEG). A la mañana siguiente, los participantes del estudio fueron evaluados nuevamente en los pares de palabras, esta vez mientras se sometían a escaneos de resonancia magnética funcional y estructural (fMRI).

Los resultados de EEG mostraron que en las personas mayores, los husos constantemente alcanzaron su punto máximo al principio del ciclo de consolidación de la memoria y no se sincronizaron con las ondas lentas.

Además, las imágenes cerebrales mostraron atrofia de la sustancia gris en la corteza frontal medial de los adultos mayores, lo que sugiere que el deterioro dentro del lóbulo frontal impide que las ondas lentas profundas se sincronicen perfectamente con los husos.

El hallazgo parece responder a una pregunta de larga data sobre cómo el envejecimiento puede afectar la memoria, incluso en personas que no tienen Alzheimer o alguna otra enfermedad cerebral.

Al respecto, Matt Walker, uno de los autores del artículo y profesor de neurociencia y psicología en la UC Berkeley, expresa: “Este es la primera investigación en encontrar un mecanismo celular que podría verse afectado durante el envejecimiento y por lo tanto es responsable de la falta de consolidación de la memoria durante el sueño.”

Nuestro cerebro combina recuerdos para resolver problemas

El hallazgo sugiere que es posible mejorar una memoria dañada al volver a sincronizar los ritmos cerebrales durante el sueño. Una forma de hacerlo sería mediante la aplicación de impulsos eléctricos o magnéticos a través del cuero cabelludo.

Los investigadores ya tienen planes para probar este enfoque orientado a sincronizar las ondas cerebrales durante el sueño.

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