Vegetales Cruc Feros

El consumo de alimentos de soja y vegetales crucíferos puede asociarse con una reducción en los comunes efectos secundarios del tratamiento del cáncer de mama en las sobrevivientes de la enfermedad, de acuerdo con una investigación realizada por científicos del Centro Médico de la Universidad de Georgetown.

Entre los alimentos que ofrecen los beneficios se encuentra la leche de soya, el tofu y el edamame, así como el repollo, la col rizada, las coles de Bruselas y el brócoli, entre otros.

Las sobrevivientes de cáncer de seno suelen experimentar efectos secundarios de los tratamientos a los que son sometidas, y estas secuelas pueden persistir meses o años después de la finalización del procedimiento. Sin embargo, las mujeres que en su dieta regular presentaron una mayor ingesta de estos alimentos, reportaron sentir menos problemas, como sofocos y sudores nocturnos.

La mayoría de los tratamientos del cáncer de mama están diseñados para inhibir la producción natural o el uso de la hormona estrógeno, que puede fomentar el crecimiento de la enfermedad. Con mucha frecuencia, los bajos niveles de esta hormona, pueden hacer que las mujeres experimenten efectos secundarios similares a la menopausia, sin importar su edad.

El estudio analizó a 365 sobrevivientes de cáncer de mama (173 mujeres blancas no hispanas y 192 mujeres chinas estadounidenses, incluyendo inmigrantes chinas y chinas nacidas en los Estados Unidos). Todas las mujeres habían sido diagnosticadas con cáncer de mama en etapa 0-3 entre 2006 y 2012, y habían completado el tratamiento primario para la enfermedad.

En general, los investigadores encontraron que las mujeres con una alta ingesta de soja eran un 49 por ciento menos propensas a experimentar síntomas de menopausia y un 57 por ciento menos propensas a experimentar fatiga, en comparación con las mujeres que tenían un bajo consumo de soja. La alta ingesta de vegetales crucíferos se asoció con un riesgo 50 por ciento menor de síntomas menopáusicos.

Cuando los participantes del estudio se analizaron por etnia, se observó una significativa diferencia. Los investigadores creen que esto se debe a que las mujeres chinas generalmente consumen verduras crucíferas y soya con regularidad; de hecho, se pudo evidenciar que las sobrevivientes chinas de cáncer de mama, ingieren en promedio más del doble de soja y verduras crucíferas que las mujeres blancas.

La autora principal de la investigación, la Dra. Sarah Nomura, expresó que si bien se necesita más investigación, los resultados sugieren que los pacientes pueden controlar los efectos secundarios del tratamiento para el cáncer de mama, a través de su dieta.

Los frijoles de soja y los productos de soya son las fuentes más ricas de isoflavonas y los investigadores creen que este compuesto, junto con los glucosinolatos contenidos en las verduras crucíferas, pueden ser los responsables de los beneficios reportados.

Se sabe que las isoflavonas se unen a los receptores de estrógeno y producen efectos estrogénicos débiles. Los glucosinolatos pueden aliviar los síntomas al afectar los niveles de enzimas metabolizadoras que controlan la inflamación y los niveles de estrógeno.

A pesar de los hallazgos, los autores del estudio señalan que hasta que se confirmen los beneficios de la soya, no recomiendan que las personas con cáncer de mama aumenten su ingesta, ya que algunas investigaciones previas han sugerido que la soya podría ser contraproducente para las mujeres con cáncer de mama.

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