Venezuela 2

A medida que la moneda nacional Venezuela continúa perdiendo valor, miles de ciudadanos han decidido acudir a las criptomonedas para de esa manera salvar lo poco que les queda de sus fondos, en vista de que los bolívares solo van volviéndose más inútiles cada día que pasa. Para ellos no es un asunto de política, es un tema de sobrevivencia.

Tanto la población de clase baja como la clase media buscan la forma de cambiar sus bolívares a bitcoins, y de esa forma usar la moneda digital para costear sus gastos que pueden ir desde citas médicas, hasta una luna de miel, pasando por algún vehículo, y cerveza artesanal. Las transacciones las puede realizar cualquier persona que posea un teléfono inteligente, portales web como LocalBitcoin y Colibit trabajan como casas de cambio donde los venezolanos pueden comprar y vender bitcoins usando una cuenta bancaria del país.

El giro de popularidad de las criptomonedas en Venezuela ha estado ganando territorio desde que el bitcoin escaló  un precio de USD$ 17.000 por moneda. La moneda digital hizo su debut en las mayores casas de cambio de Estados Unidos el día domingo, y los futuros de bitcoin llegaron a venderse a un precio de USD$ 16.000 por unidad. Pero cuando nos ubicamos en países en desarrollo como es el caso de Venezuela, el bitcoin no es una inversión, sino es una ayuda que permite que muchas familias puedan mantenerse a flote, y usan así sea una fracción muy pequeña de sus ahorros para adquirir una parte minúscula de una moneda.

La cantidad de venezolanos que usan criptomonedas permanece sin ser específica, pero las operaciones de cambio en uno de los websites más populares del país pasó de USD$ 225.000 a principios del año, a caso 2.1 millones de dólares solo en la primera semana de diciembre. Estamos hablando de un escenario en un país donde en salario mínimo es inferior a 2 dólares estadounidenses, tomando en cuenta los precios del mercado negro.

Según la información del portal web Coin Dance, las transacciones en bitcoins en Venezuela son superiores que las de otros países más estables en Latinoamérica como es el caso de Argentina, Brasil o Chile.

La migración hacia las criptomonedas en un país donde la inflación espera superar el 2000% el año entrante, sigue los pasos de otros escenarios de países que se han visto en un colapso económico como fue el caso de la deuda externa en Grecia o la hiperinflación en Zimbabue.

En el caso de Venezuela, está llamada crisis de divisas le permite a venezolanos hacer compras que pueden salvarles la vida, pues muchas personas que no pueden conseguir medicamentos en el país han optado por comprarlos con criptomonedas en el exterior y que las medicinas sean enviados a Venezuela. Para ellos no es un negocio, se trata de una oportunidad que no pueden desaprovechar.

Si bien muchos piensan que la volatilidad del precio del bitcoin lo vuelve una decisión muy riesgosa al momento de invertir, en Venezuela cambiar los bolívares a cualquier moneda que no sea la local siempre será una buena elección incluso si es una moneda cuyo precio varía de un día a otro.

Tras los anuncios del Presidente Nicolás Maduro las criptomonedas se han vuelto más populares en el país, especialmente después de la llegada de la criptomoneda nacional el Petro. Se sabe que varios emprendedores venezolanos se han reunido con funcionarios públicos para definir cómo va a funcionar la criptomoneda, pero muy pocos detalles han sido revelados. Por su parte, personas dentro del mercado del bitcoin ya mantienen una postura escéptica, ya que, argumentan que los venezolanos no confiarán en una moneda digital emitida por el gobierno que no ha hecho otra cosa que decepcionarlos.

Aun así, el bitcoin tiene una cantidad considerable de detractores que van desde Wall Street hasta las calles de Caracas, ellos señalan que al bitcoin carecer de conexiones con entidades bancarias o gubernamentales puede servir para llevar a cabo operaciones ilícitas, y eso puede representar un problema en un país como Venezuela, pues se considera como uno de los puentes más importantes de tránsito de drogas, y no se puede dejar de lado que es un país que lidera las listas cuando hablamos de índices de corrupción.