Garrapata En Ambar

En algún momento durante la era del Cretácico, una garrapata se arrastró sobre una pluma de dinosaurio, buscando su próxima comida. Pero de alguna manera el parásito y la pluma quedaron cubiertas en ámbar. Ambos especímenes permanecieron así, solidificados en el tiempo durante casi 100 millones de años; ahora, esta pequeña resina de árbol sirve como la primera prueba directa de que las garrapatas se alimentaron de sangre de dinosaurios.

Un coleccionista de  fósiles y gemas, donó varias muestras de ámbar de 99 millones de años al Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York, algunas de las cuales contenían los extraordinarios especímenes.

Erupción del Vesubio fue tan caliente que provocó que los cráneos de las personas explotaran

Un equipo internacional de científicos analizó los diminutos insectos contenidas en las piezas de ámbar. Encontraron el ejemplo conocido más antiguo de un parásito chupador de sangre directamente en los restos de su huésped; en este caso, una pluma de dinosaurio.

El investigador Enrique Peñalver, del Instituto Geológico y Minero de España, señaló:

Las garrapatas son infames organismos parásitos chupadores de sangre, que tienen un tremendo impacto en la salud de los seres humanos, el ganado, las mascotas e incluso la vida silvestre, pero hasta ahora ha faltado evidencia clara de su papel en el tiempo.

Algunas de las garrapatas que los paleontólogos encontraron en el ámbar estaban hinchadas, lo que significa que sus cuerpos estaban llenos de sangre, del mismo modo que lo hacen las garrapatas modernas. Ese estado podría haber aumentado las esperanzas entre los fanáticos del cine de que las garrapatas contenían sangre de dinosaurio, al igual que los mosquitos en la afamada película Jurassic Park, que fueron tan fundamentales para la trama.

Sin embargo, a diferencia de la novela de Michael Crichton y la posterior franquicia cinematográfica de Hollywood, este descubrimiento de la vida real no tiene ninguna posibilidad de contener sangre que pueda extraerse para clonar un dinosaurio. Todos los intentos de extraer ADN de antiguos insectos recubiertos de ámbar han fallado.

Este pez con dientes de piraña vivió en la era de los dinosaurios

El ADN es una molécula inestable y se descompone demasiado rápido como para usar especímenes antiguos para la clonación. Beth Shapiro, experta en la extinción y profesora de biología evolutiva en la Universidad de Santa Cruz, explicó que las enzimas, la radiación, el oxígeno y el agua, alteran el ADN más allá del reconocimiento a lo largo del tiempo.

Los investigadores señalan que estos hallazgos proporcionan evidencia directa e indirecta de que las garrapatas han estado parasitando y chupando sangre de los dinosaurios durante casi 100 millones de años.

Más en TekCrispy