Cosquillas

La risa producto de las cosquillas es una incógnita que ha desafiado a algunas de las mentes más brillantes de la ciencia, pero una cosa es segura: no es porque lo encontremos divertido. De hecho, muchas personas encuentran las cosquillas muy desagradables y las catalogan como una verdadera tortura. Entonces, ¿por qué nos hace reír?.

Cuando las terminaciones nerviosas en la epidermis son estimuladas por un ligero toque, envían una señal al cerebro a través del sistema nervioso. Utilizando máquinas de resonancia magnética funcional (fMRI), los investigadores han determinado que dos áreas del cerebro crean esa sensación de cosquilleo: la corteza somatosensorial, el área responsable del análisis del tacto, y la corteza cingulada anterior, que está involucrada en la creación de sensaciones placenteras.

Existen dos tipos de fenómenos de cosquilleo: Gargalesis, el cosquilleo fuerte que produce la risa, el cual se produce especialmente en áreas sensibles como las axilas y los costados; y Knismesis, que es causada por ligeros toques en la piel y tiende a provocar una sensación de picor.

Otro estudio ha demostrado que tanto el hecho de reírse de un chiste o broma, como el de reírse producto de las cosquillas, activan un área del cerebro llamada Roperic Operculum, la cual controla los movimientos faciales y las reacciones vocales y emocionales. Pero la risa cosquilleante también activa el hipotálamo, el área del cerebro que regula la respuesta de lucha o huida, y se dispara como anticipo al dolor.

Muchos científicos creen que nos reímos y nos reñimos cuando nos tocan en esas zonas porque es un mecanismo evolutivo que tiene la intención de autodefensa.

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Esto ha llevado a algunos científicos a creer que la risa cuando producto de las cosquillas podría ser una señal natural de sumisión a un agresor, lo que reduciría la duración de cualquier ataque. También explica por qué nos reímos de la simple  amenaza de que nos hagan cosquillas.

Además, la risa de ser cosquilleada es parte de un mecanismo de defensa para señalar la sumisión, los investigadores creen que nuestras respuestas al cosquilleo se remontan a la evolución más temprana del hombre y al desarrollo de la autoconciencia.

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