Recien Nacido

La placenta es el único órgano que pertenece a dos personas al mismo tiempo. Literalmente contiene la mitad de la sangre de la madre y la mitad de la sangre del bebé, y es única para cada madre y bebé.

La placenta actúa como una barrera entre los dos cuerpos separados, transfiriendo oxígeno y nutrientes de la sangre de la madre al bebé;  tiene la capacidad de elegir lo que necesita de la madre en función de las necesidades del bebé. También produce un cóctel de hormonas necesarias para mantener un embarazo y hacer crecer a un bebé de manera saludable, incluida progesterona, estrógeno, cortisona, interferón, POEF (factor estimulante de la opioide placentaria), oxitocina y HPL (lactógeno placentario humano). Además de mantener el embarazo, estas hormonas combaten el estrés, estimulan el sistema inmunológico, la producción de hierro y reducen el sangrado.

Instintivamente muchos animales comen su placenta después del nacimiento de su cría. Los zoólogos han determinado que esto lo hacen para alejar a los depredadores. Cuando el movimiento denominado “nacimiento natural” inició en la década de 1960, muchos llegaron a afirmar que si los animales ingieren su placenta, debe ser por una razón de salud y que los humanos también deberían hacerlo.

Bajo esa premisa se dio inicio a lo que se conoce como placentofagia materna, una práctica cada vez más común, en la que las mujeres consumen cápsulas elaboradas a partir de su propia placenta, en las semanas posteriores al nacimiento.

En la actualidad existe un gran número de empresas privadas que ofrecen convertir las placentas de las mujeres en cápsulas, argumentando una serie de beneficios que incluyen, entre otros favores, devolver el útero al tamaño anterior al embarazo de manera rápida, y mejor control del peso, así como prevenir la aparición de la depresión post parto, el incremento de la producción de la leche materna y mejorar el vínculo entre la madre y su hijo.

Sin embargo, científicos de la Universidad de Nevada realizaron una investigación sobre los efectos del consumo de cápsulas de placenta, encontrando que, a pesar de que se pudo evidenciar pequeños cambios en las concentraciones de hormonas, no se puedo determinar si esto tiene algún efecto beneficioso.

El estudio involucró la participación de 27 mujeres, 12 de las cuales tomaron las capsulas de placenta, en las semanas posteriores al parto, y las otras 15, un placebo.

Los investigadores encontraron que las madres que tomaron las capsulas de placenta, muchas de las hormonas que éstas contienen, presentaron niveles moderadamente elevados.

En referencia a los resultados observados, la Dra. Sharon Young, autora principal del estudio y gerente de la Oficina de Investigación de Pregrado de la UNLV, manifestó:

Si bien el estudio no proporciona un apoyo firme a favor o en contra de las afirmaciones sobre los beneficios de la placentofagia, arroja luz sobre este tema tan debatido, al proporcionar los primeros resultados de un ensayo clínico que prueba específicamente el impacto de los suplementos de placenta en las hormonas posparto, el estado de ánimo y la energía.