Terapia Cognitiva

Probablemente el mayor inconveniente que tienen las intervenciones basadas en la atención plena, es que al combinar prácticas múltiples, los investigadores no siempre pueden medir su efecto en quienes utilizan estas terapias.

Para abordar este problema, investigadores de la Universidad de Brown, tomaron una intervención común para los trastornos del estado de ánimo, la terapia cognitiva basada en la atención plena (TCAM), y crearon un estudio controlado que aisló, o desmanteló, sus dos ingredientes principales: el monitoreo abierto (OM), que se centra en darse cuenta y reconocer sentimientos negativos sin juicio o una reacción secundaria emocional hacia ellos; y la atención enfocada (AF), asociada con mantener o desplazar el foco hacia una sensación neutra, como la respiración, a fin de desconectarse de las emociones o distracciones negativas.

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El estudio incluyo de manera aleatoria a más de 100 individuos con depresión leve a severa, ansiedad y estrés, para tomar uno de tres cursos de ocho semanas: un conjunto de clases proporcionó un TCAM estandarizado que incorporaba la combinación típica de OM y FA. Las otras dos clases proporcionaron una intervención que empleó sólo OM o sólo FA.

Al principio y al final de las clases, los investigadores solicitaron a los voluntarios que respondieran una variedad de cuestionarios estandarizados, incluidas escalas que miden su capacidad autoinformada de alcanzar algunas de las habilidades clave, que se supone que mejoran cada práctica.

Si los investigadores observaran diferencias significativas entre el grupo AF y el grupo OM sobre las habilidades que se suponía que debían afectar, entonces habría evidencia de que las prácticas mejoran de forma única esas habilidades.

Efectivamente, las diferentes prácticas involucraron diferentes habilidades y mecanismos según lo predicho. El grupo que sólo recibió FA, reportó una mejoría mucho mayor en la capacidad de cambiar voluntariamente o enfocar la atención, que el grupo que recibió sólo OM.

Del mismo modo, el grupo que recibió sólo OM, mostró mejoras significativas en comparación con las personas del grupo que recibió sólo FA, en la habilidad de ser no reactivos a los pensamientos negativos.

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Refiriéndose a los resultados del estudio, el Dr. Willoughby Britton, autor principal del estudio y profesor de psiquiatría y comportamiento humano en la Escuela de Medicina de la UB, comentó: “Si la práctica de AF promueve el control atencional, y la práctica OM promueve la no reactividad emocional, los usuarios finales pueden modificar la cantidad de cada práctica, a fin de satisfacer sus necesidades individuales para cada habilidad.”

Los autores del estudio señalan que su investigación creó programas validados de práctica única, que pueden ser utilizados por otros investigadores o proveedores de salud para poblaciones o condiciones específicas. Además, afirman que la ciencia del cambio del comportamiento (SOCB, por sus siglas en inglés) puede hacer que la atención plena sea más efectiva para las personas que la practican.

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