La bacteria Helicobacter pylori es un patógeno humano que coloniza la mucosa gástrica y que puede dar origen a diversas enfermedades que incluyen desde gastritis hasta cáncer gástrico, que se cree es su mayor precursor; de acuerdo a cifras de la Organización Mundial de Salud, este tipo de cáncer es responsable del fallecimiento de más de 750.000 personas al año, ubicándolo como uno de los cánceres más letales.

En la actualidad, no existen terapias efectivas para el cáncer gástrico y la creciente diseminación de resistencia a los antibióticos, complica aún más el tratamiento de la infección. Este sombrío panorama robustece los esfuerzos de la comunidad científica en encontrar alternativas que ayuden a atenuar las consecuencias de esta situación.

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En este sentido, científicos de la Universidad Alemana de Erlanger-Nuremberg (FAU), han realizado una investigación que les ha permitido identificar dos mecanismos a través de los cuales esta bacteria puede causar cáncer gástrico. Sus hallazgos podrían resultar en el desarrollo de nuevos enfoques terapéuticos.

La investigación se centró en determinar cómo las bacterias destruyen la capa protectora del estómago, la cual está compuesta de células epiteliales densamente empaquetadas, cuya función es proteger al estómago contra los efectos del ácido gástrico.

Los investigadores han descubierto que la bacteria H. pylori secreta una enzima proteasa llamada HtrA, que suele usar como un arma para penetrar esta capa protectora. HtrA separa las proteínas occludin, claudin-8 y E-cadherin, rompiendo la capa de células epiteliales. Como resultado, las bacterias H. pylori pueden acceder a capas de tejido más profundas e infligir daño adicional, lo que se considera como el primer paso hacia el desarrollo del cáncer gástrico.

Pero esto no es todo; los investigadores descubrieron que a esta primera fase le sigue una que es incluso más peligrosa. Las protrusiones en forma de aguja, denominadas sistemas de secreción de tipo IV, se activan y funcionan como “jeringas moleculares”. Usando un mecanismo dependiente del receptor, y a través de la membrana basolateral de las células anfitrionas, inyectan una toxina bacteriana: la proteína CagA.

Esta proteína reprograma las células del huésped, lo que las hace potencialmente cancerosas. Otro efecto adverso de CagA, es que impide que el sistema inmune humano reconozca y elimine las bacterias, un mecanismo crucial para la supervivencia a largo plazo de H. pylori en el estómago humano.

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Los autores de la investigación esperan que estos hallazgos permitan el desarrollo de nuevos enfoques terapéuticos antibacterianos, ya que HtrA y CagA son objetivos de fármacos nuevos.

Una vez identificados estos mecanismos, el equipo comenzó a probar inhibidores de la proteína HtrA específicos y esperan identificar agentes activos adecuados pueden prevenir completamente la infección o inhibir la introducción de la proteína CagA.

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