Asma

El enigma de por qué el asma es dos veces más prevalente en las mujeres puede haberse resuelto; de acuerdo a los resultados de una investigación realizada por científicos de la Universidad de Vanderbilt, esta diferencia de género podría deberse a la testosterona.

Los niños tienen 1,5 más probabilidades de tener asma que las niñas, pero esta tendencia se revierte en la adolescencia, un factor que ha llevado a los científicos a investigar si las hormonas sexuales podrían estar detrás esta permutación.

Para descubrir los posibles mecanismos detrás de las diferencias de género, los investigadores se enfocaron en un tipo de glóbulos blancos, conocidos como células ILC2, que se originan en la médula ósea y en las primeras etapas de la vida se establecen en tejidos particulares del cuerpo, incluidos los pulmones.

Los autores del estudio explican que cuando un alérgeno ingresa a los pulmones, las células que recubren las vías respiratorias secretan proteínas que a su vez desencadenan la expansión de ILC2 y producen aún más proteínas, lo que desencadena una cascada de respuesta inflamatoria.

El estudio comenzó observando los niveles de células ILC2 en la sangre, de un grupo de cuatro hombres sanos y cuatro mujeres sanas, así como seis mujeres y siete hombres con asma.

Los investigadores encontraron que las personas con asma tenían niveles más altos de células ILC2 que los que no tenían. Por otra parte, si bien hubo pocas diferencias en los niveles de las células para los participantes sanos, las mujeres con asma tenían aproximadamente el doble de los niveles de células ILC2 en comparación con los hombres con la condición.

Posteriormente el equipo recurrió a los ratones y descubrió que las hembras adultas tenían más células ILC2 en el tejido pulmonar que los machos o los ratones jóvenes de ambos sexos.

Luego llevaron a cabo una serie de experimentos manipulando los niveles de hormonas en ratones y explorando el impacto en las células ILC2. Entre sus estudios, el equipo comparó la situación entre los ratones con hormonas sexuales presentes en sus cuerpos y aquéllos a los que se les habían extirpado los testículos o los ovarios a edad temprana.

La Dra. Dawn Newcomb, profesora en la Facultad de Medicina de la UV y coautora de la investigación, se refiere a los resultados y expresa: “Lo que encontramos es que los ratones que carecían de testosterona, tenían significativamente más expansión y función de ILC2 en comparación con los ratones machos que tenían testosterona”.

Los resultados sugieren que la testosterona es importante para amortiguar la expansión y la producción de proteínas de las células ILC2 en los pulmones, manteniendo la respuesta inmune bajo control.

Si bien este estudio se centró en la testosterona, los investigadores esperan realizar nuevos estudios para explorar los efectos de más hormonas sexuales en el asma. Al respecto, Newcomb señala: “Las hormonas sexuales no son el único mecanismo sino, más bien, uno de los muchos mecanismos que podrían estar regulando la inflamación de las vías respiratorias”.

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