Cada segundo que transcurre nuestro cuerpo se encuentra reaccionando físicamente; literalmente cambia de manera constante en respuesta a cada pensamiento que cruza por la mente. Se ha demostrado consistentemente que el sólo hecho de pensar en algo, hace que el cerebro libere neurotransmisores, es decir, mensajeros químicos que le permiten comunicarse, vía sistema nervioso, con el resto del cuerpo.

Los resultados de un estudio realizado por científicos de la Universidad de Vanderbilt, revelan un mecanismo cerebral que se distingue por fugaces parpadeos, los cuales ocurren cuando un individuo cambia el enfoque de atención entre una cosa y otra; los investigadores describen el hallazgo como breves lagunas inconscientes en la percepción visual.

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El experimento se llevó a cabo con monos macacos, un modelo animal que resulta especialmente adecuado para el estudio, ya que pueden cambiar su atención sin mover los ojos, una habilidad que la mayoría de los animales no tienen.

Los animales fueron adiestrados para cambiar su atención entre diferentes objetos en una pantalla, mientras que los investigadores monitoreaban el patrón de actividad neuronal que se presentaba en sus cerebros.

Al respecto, el Dr. Alex Maier, profesor asistente de psicología en la UV y autor principal del estudio, explica: “Capacitamos a los macacos para jugar un videojuego que los recompensó con jugo de manzana cuando prestaban atención a ciertos objetos visuales. Una vez que se volvieron expertos en el juego, medimos la actividad en su corteza visual cuando jugaban”.

Valiendose del uso de avanzadas técnicas de grabación que registran simultáneamente un gran número de neuronas, combinados con sofisticados análisis computacionales, los investigadores descubrieron que la actividad de las neuronas en la corteza visual se interrumpía momentáneamente cuando el juego requería que los animales cambiaran su atención.

Refiriendose a los resultados observados, la Dra. Michele Cox, del Centro de Neurociencia Integrativa y Cognitiva de la UV y coautora del estudio, comenta: “Ha habido varios estudios de comportamiento que han sugerido que hay un costo para prestar atención. Pero nuestro estudio es el primero en demostrar un mecanismo cerebral sensorial que subyace a este fenómeno.”

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La atención es beneficiosa porque aumenta nuestra capacidad de detectar señales visuales, incluso cuando miramos en una dirección diferente. Los resultados soportan la noción que  “El ojo de la mente” parpadea cada vez que ocurre un cambio de atención, lo cual es un costo de procesamiento sensorial que pagamos por contar con esta capacidad.

Los autores del estudio aclaran que el parpadeo de la mente está estrechamente relacionado con el parpadeo atencional, un fenómeno que se observa cuando a una persona se le presentan una serie de imágenes rápidamente. Si el espacio entre dos imágenes es demasiado corto, el observador no detecta la segunda imagen. En 2005, un estudio determinó que el tiempo de “ceguera” temporal después de ver imágenes violentas o eróticas, era significativamente más largo que el cuando se miraban imágenes emocionalmente neutrales.

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