Aves Nueva Especie

Las Islas Galápagos, en el Océano Pacífico, son un área tan remota que resulta un lugar ideal para estudiar la evolución, la biodiversidad y la selección natural. Una de las islas que conforma el archipiélago es el hogar de una nueva especie, lo que proporciona evidencia directa de que una especie puede desarrollarse a partir de otras dos, en tan sólo dos generaciones.

Investigadores de la Universidad de Princeton realizaron un trabajo de campo en el archipiélago, que se ha extendido por cuatro décadas. Como resultado, pudieron observar directamente el origen de una nueva especie de ave.

Expectativa de vida de los perros labradores depende del color de su pelaje

La investigadora B. Rosemary Grant, del Departamento de Ecología y Biología Evolucionaria de la UP y coautora del estudio, comenta: “A través de nuestro trabajo en la isla Daphne Major, pudimos observar el apareamiento de dos aves de diferentes especies y luego seguir lo que sucedió para ver cómo se produjo la especiación.”

El proceso comenzó en 1981, cuando los investigadores notaron al ave inmigrante con un canto extraño y un cuerpo y pico más grandes que las aves lugareñas de la isla Daphne Major, lo cual atrajo la atención de los científicos y los llevó a tomar una muestra de sangre y  realizar un análisis genético de la peculiar ave, llegando a determinar que se trataba de un gran pinzón de nopal, una especie que es conocida como Geospiza conirostris, la cual es originaria de España.

Como en la isla no tenía pájaros de su especie para aparearse, eligió una compañera de una de las especies nativas. El ave grande se emparejó con una pinzón terrestre mediano de la especie Geospiza fortis. El equipo tomó más muestras de sangre mientras siguieron el linaje resultante durante seis generaciones.

La nueva especie, cuyo linaje fue llamado “aves grandes”, ya tiene unos 30 miembros. Están aislados desde el punto de vista reproductivo porque las especies nativas de la isla, no responden a su singular canto o a sus formas y tamaños de pico únicos, cuando se trata de encontrar parejas.

Los investigadores analizaron las pruebas sanguíneas y genéticas que se recopilaron durante las últimas cuatro décadas, concluyendo que se formó una nueva especie en sólo dos generaciones.

Científicos consiguen avances en el proceso de regeneración

La definición de una especie ha incluido tradicionalmente la incapacidad de producir una progenie completamente fértil a partir de especies entrecruzadas, como es el caso del caballo y el burro. Sin embargo, en los últimos años ha quedado claro que algunas especies estrechamente relacionadas, que normalmente evitan la reproducción entre sí, sí producen descendencia que puede transmitir genes a las generaciones posteriores.

Los autores del estudio comentan que a pesar de que se creía que tomaría cientos de generaciones producir una nueva especie, este ejemplo muestra que puede suceder tan sólo dos generaciones después de que dos especies separadas se reproducen en la naturaleza.

Más en TekCrispy