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Investigadores del Instituto Neurológico de Montreal y de la Universidad McGill, realizaron un estudio en el que utilizaron una técnica no invasiva, conocida como estimulación magnética transcraneal (TMS, por sus siglas en inglés), que interrumpe o mejora ciertos circuitos neurológicos, y logró alterar los gustos musicales de los participantes.

Estudios anteriores han demostrado que cuando escuchas tus canciones favoritas, las redes neurológicas involucradas en anticipar recompensas y sorpresas se involucran. Estas redes se conocen como los circuitos fronto-estriatales.

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Sin embargo, hasta ahora no se ha podido probar si estos circuitos son esenciales para la recompensa musical, o si pueden ser manipulados, causando cambios en la forma en que experimentamos el placer musical.

La técnica emplea pulsos magnéticos para estimular o inhibir ciertas partes del cerebro. El equipo aplicó TMS a una región que modula los circuitos fronto-estriatales, lo que lleva a la liberación de dopamina, una sustancia química importante que desempeña un papel clave en el sistema de recompensa del cerebro. La mayoría de los tipos de recompensa aumentan los niveles de este neuroquímico, lo que resulta en una sensación placentera.

Los participantes recibieron diferentes tipos de estimulación cerebral y posteriormente tuvieron que escuchar su propia música favorita, así como canciones elegidas por los investigadores, al tiempo que se registraban sus respuestas psicofisiológicas.

Además, se les solicitó que calificaran su disfrute de la música en tiempo real y se les ofreció la oportunidad de comprar la música seleccionada por los investigadores con dinero real, con el fin de medir su motivación para escucharla de nuevo.

Los resultados mostraron que la estimulación cerebral que excitó los circuitos fronto-estriatales, aumentó el disfrute de la música por parte de los participantes y su motivación para comprar más. Por otro lado, la estimulación cerebral que inhibió estos mismos circuitos tuvo exactamente el efecto opuesto.

El Dr. Ernest Mas-Herrero, académico en McGill y autor principal del estudio, comenta: “Nuestros hallazgos muestran que el funcionamiento de los circuitos fronto-estriatales es esencial para nuestro disfrute de la música. Esto indica que el papel de estos circuitos en el aprendizaje y la motivación, puede ser indispensable para la experiencia del placer musical”.

Los autores del estudio resaltan que los hallazgos podrían tener implicaciones importantes para la comprensión de ciertos trastornos neurológicos.

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Al respecto, el Dr. Robert Zatorre, coautor del estudio, señala: “Mostrar que el placer y el valor de la música pueden cambiarse mediante la aplicación de TMS, no es sólo una demostración importante y notable de que el circuito detrás de estas respuestas complejas se comprenden mejor ahora, también implica que puede tener posibles aplicaciones clínicas.”

Muchos trastornos psicológicos como la adicción, la obesidad y la depresión, están asociados a una deficiente regulación de los circuitos de recompensa. Mostrar que este circuito puede manipularse específicamente en relación con la música, abre la puerta a otras posibles aplicaciones futuras, en las que el sistema de recompensa deba regularse.

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