Plomo En Oro

La alquimia, que sirvió de precursor para el desarrollo de la química y la medicina moderna, por siglos realizó grandes esfuerzos para producir una sustancia mítica conocida como la piedra filosofal. Se decía que el material supuestamente permitiría la transmutación de metales básicos como el plomo en oro, aunque los alquimistas demostraron que era teóricamente posible, nunca lograron su cometido.

Con el paso del tiempo, esta inconclusa misión derivó en leyenda y la llamada transmutación de los metales cayó en un terreno de descrédito y poca credibilidad. Sin embargo, con los albores de la era atómica en el siglo XX, la transmutación de los elementos, pasó de ser un enunciado teóricamente posible, en una realidad.

Para entender el proceso hay que tener presente cómo se forman las sustancias. Todo en nuestro mundo está compuesto de pequeñas partículas llamadas átomos.

Los elementos, como el oro, el hidrógeno y el oxígeno, están formados por un sólo tipo de átomo, mientras que los compuestos están formados por combinaciones de estos átomos. Por ejemplo, una molécula de agua, está formada por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, que se mantienen unidos por enlaces químicos.

Ahora, los átomos mismos están formados por tres pequeñas partículas: protones cargados positivamente, electrones cargados negativamente y neutrones, que no tienen carga en absoluto. Ahora, los protones y los neutrones se ubican en el centro del átomo en el núcleo, mientras que los electrones, que son mucho más livianos, se mueven alrededor de este núcleo.

La cantidad de protones en el núcleo es muy importante, ya que determina el elemento del átomo. Esto se llama número atómico, y es básicamente el número de identificación del elemento. Por ejemplo, el carbono tiene 6 protones y el oxígeno tiene 8. El número atómico de oro es 79 y el plomo está bastante cerca de eso, con un número atómico de 82.

Básicamente convertir un elemento en otro elemento parece ser tan simple como eliminar o agregar protones al núcleo atómico, un proceso se llama transmutación nuclear.

En la actualidad, la legendaria transmutación del plomo en oro, no se trata sólo de una posibilidad, se ha hecho. Todo lo que se necesita es un acelerador de partículas, un gran suministro de energía y una expectativa extremadamente baja de la cantidad de oro que se obtendrá.

Hace más de 30 años, científicos nucleares del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (LBNL) en California, lograron obtener oro a partir de bismuto (un elemento adyacente al plomo con número atómico 83). Lo lograron al golpear sus átomos con partículas, lo que les hizo expulsar cuatro protones de su núcleo, llevar el número de protones a 79 y convertirlos en oro.

Pero, aunque el proceso es posible, requiere el uso de recursos onerosos, que el oro resultado de la trasmutación, termina siendo tan costoso, que su elaboración es económicamente inviable, al punto que no genera ningún interés.