Familia

Amar es un sentimiento universal de atracción que ha planteado una de las interrogantes más desconcertantes para los científicos, quienes han hecho grandes esfuerzos para determinar su propósito biológico y establecer por qué exactamente nos enamoramos.

Los primeros estudios sobre el amor se orientaron en el ámbito genético y neurológico; sin embargo, un reciente estudio elaborado por un equipo de investigadores de Polonia, Alemania y Rusia, presenta la primera evidencia de que el amor es una respuesta evolutiva que tiene influencia directa en el éxito reproductivo.

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La investigación se realizó en Tanzania, específicamente en el poblado de Hadza, quienes  fueron seleccionados como un grupo de control, debido a sus prístinas relaciones libres de influencia.

Esta población se mantiene alejada de las vicisitudes que podrían influir en la forma en que percibimos el amor, como en el mundo civilizado. Además, el equipo de investigación, eligió estudiar los Hadzas ya que su estilo de vida es más comparable con el de nuestros antepasados ​​prehistóricos y podrían darnos una mejor idea de lo que es realmente el amor y para qué sirve.

La investigación, dirigida por el Dr. Piotr Sorokowski catedrático de la Universidad de Wroclaw, Polonia,  analizó tres componentes para medir la profundidad del amor: pasión, compromiso e intimidad. Esto se conoce como la Teoría Triangular del Amor de Sternberg, creada en 1985.

Esta teoría asocia la pasión con la estimulación física y emocional, el sentimiento sexual y romántico. Define el compromiso como la decisión consciente de quedarse con una persona y cumplir la promesa de serle fiel, y la intimidad se describe como los sentimientos de cercanía y apego que tienden a fortalecer el vínculo entre dos individuos.

Los investigadores realizaron a cada participante un cuestionario especialmente diseñado y le asignó un puntaje a cada respuesta en los tres componentes (pasión, compromiso e intimidad), posteriormente compararon esas calificaciones con la cantidad de niños nacidos en sus matrimonios actuales.

Encontraron que existía una asociación positiva entre la pasión y el éxito reproductivo en ambos sexos. Esto podría deberse a que la pasión aumenta el número de encuentros sexuales y es particularmente alta en las primeras etapas de una relación, explican los especialistas.

Esto significa que si una pareja no puede tener hijos, se dará cuenta de ello con bastante rapidez y podría decidir buscar compañeros alternativos.

El compromiso ayuda a las personas a mantener relaciones estables y con frecuencia, las personas deciden permanecer juntas para tener hijos, lo cual implica que es más probable que establezcan un buen ambiente para criarlos.

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Sin embargo, hubo una caída de la intimidad en relación con el número de niños, lo que podría estar asociado con el estrés de formar una familia. Esto podría deberse a que las mujeres que cuidan a más niños, tienen menos tiempo para compartir con sus parejas.

No obstante, las madres también pueden satisfacer su necesidad de intimidad, teniendo un contacto cercano con sus hijos.

Los autores del estudio expresan que los resultados de su investigación soportan la noción de que la selección natural promovió el amor para favorecer la evolución humana, y confirma que el amor es un poderoso motivador para reproducirse, tanto para hombres como para mujeres.

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