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Extraoficialmente, todo el mundo sabe que los diferentes tipos de alcohol generan respuestas emocionales distintas y un estudio llevado a cabo por investigadores del NHS Trust en Gales y el King’s College de Londres, lo confirma.

La conclusión es producto de un análisis de los datos registrados en la Encuesta Global de Drogas (GDS, por sus siglas en inglés), que se realizó a través de medios impresos digitales y sociales, en 11 idiomas diferentes, y que finalmente incluyó a 29.836 personas de entre 18 y 34 años de 21 países diferentes, desde noviembre de 2015 hasta enero de 2016.

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Todos los que participaron en la encuesta respondieron preguntas sobre cómo se sentían después de beber vino, licor, cerveza y sidra, sus hábitos de consumo, la cantidad y la frecuencia con que bebieron. También informaron su edad, sexo y si asistieron o no a la escuela secundaria, a fin de tener una estimación aproximada de su clase socioeconómica.

Los investigadores encontraron que, en general, el licor tendía a acelerar a los individuos: más personas informaron haber experimentado todas las emociones incluidas en la encuesta (excepto por sentirse “relajado” y “cansado”) cuando bebían licor.

Esa sensación de emoción intensificada provocada por el licor tiene un lado oscuro: el 30% de los encuestados manifestó que los hacía sentir más agresivos. Siendo más de tres veces el número de personas que reportaron sentirse agresivas después de beber cerveza, y 10 veces más que cualquier tipo de vino.

Además, los encuestados cuyos hábitos de consumo sugirieron que dependían del alcohol, tenían más probabilidades de informar sentimientos agresivos después de beber, en comparación con la población general.

Este mismo grupo también fue más propenso a reportar sentir emociones más positivas cuando bebía; aunque resulta contradictorio, es probable que se trata de personas que tienden a consumir alcohol para aumentar todo tipo de sentimientos.

Desglosando los resultados aún más, el equipo de investigación encontró que los hombres eran más propensos a informar que se sienten agresivos cuando beben, en comparación con las mujeres.

Los investigadores también pudieron evidenciar que (previsiblemente) el vino tinto hizo que más del 60% de los encuestados tuviera sueño, en comparación con el 39% de la cerveza, la siguiente categoría más alta en ese aspecto.

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Los autores de la investigación señalan que el estudio es observacional y que no puede determinar por qué las diferentes bebidas alcohólicas hacen que las personas se sientan de manera diferente.

El coautor del estudio, Adam Winstock, profesor en el Departamento de Psiquiatría y Neurociencia en el King’s College, concluye expresando: “Comprender las emociones asociadas con el consumo de alcohol es imprescindible para abordar su uso indebido. Al proporcionar información sobre qué alteraciones emocionales influyen en la elección de la bebida, ayudamos a la práctica futura de salud pública a comprender mejor los patrones de consumo de alcohol y cómo influye en el comportamiento.”

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