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Una nueva investigación realizada por científicos de la Universidad de Duke, revela que los bebés de tan sólo seis meses de edad, tienen una comprensión del lenguaje de los adultos mejor de lo que se creía, y sugiere que pueden identificar los significados de algunas palabras, e incluso reconocer que algunas están más relacionadas con ciertas palabras que con otras.

El estudio también encontró que los bebés que más frecuentemente estuvieron expuestos a adultos que les hablaban sobre objetos en su entorno habitual, identificaron mejor una imagen de un objeto, cuando el artículo se enunció en voz alta.

Los hallazgos se basan en un análisis que utilizó el software de seguimiento ocular para ver cómo reaccionaron los bebés cuando se pronunciaron ciertas palabras y pares de palabras en su presencia.

En la primera parte del estudio, 51 bebés sanos de seis meses de edad, tomaron parte en un experimento de seguimiento ocular en el laboratorio. Sentado en el regazo de uno de sus padres, que no podía ver la pantalla de la computadora, se registró la mirada de cada bebé, cuando se mostraron dos imágenes sobre un fondo gris, por ejemplo, “automóvil” y “jugo”.

El padre, a través de un par de auriculares, pronunció una oración que contenía uno de los elementos. Luego, el equipo rastreó cuánto tiempo los bebés miraron el artículo que el padre había mencionado.

La prueba se llevó a cabo 32 veces, con la mitad de las instancias mostrando pares de elementos relacionados entre sí, como jugo y leche, y la mitad del tiempo mostrando elementos no relacionados, como el automóvil y el jugo.

Los investigadores encontraron que los bebés miraron más a la imagen del artículo que fue mencionado por el padre cuando el otro elemento en la pantalla no estaba relacionado con él.

La Dra. Elika Bergelson, profesora de psicología y neurociencia en Duke y autora principal del estudio, expresa: “Los hallazgos sugieren que los bebés saben algo sobre cómo las palabras y los conceptos están relacionados o combinados; si no tenían idea de que la leche y el jugo tenían algo que ver, se habrían desempeñado de manera similar con ambos tipos de muestra.”

La segunda parte del estudio se basó en pruebas en el hogar que incluyeron la grabación de audio y video de las interacciones de los padres con su bebé. Al final, las grabaciones sugirieron que los bebés parecen seguir mejor el significado de una palabra cuando su enunciado fue acompañado por una señal visual clara.

Eso significa, por ejemplo, que decir la palabra “pluma” mientras se mostraba una pluma, parecía tener más impacto que, por ejemplo, pronunciar la palabra “león” sin ninguna indicación de lo que podría ser un león.

Los resultados revelan que mientras más se hablaba a los bebés sobre los objetos que estaban presentes, era mejor su desempeño general al ver la palabra correcta en los experimentos de laboratorio.

Los autores del estudio señalan que los resultados obtenidos eventualmente podrían servir de fundamento para la creación de posibles trabajos de intervención con niños que podrían estar en riesgo de retrasos o déficits de lenguaje.