El mundo no para de girar, aunque de vez en cuando se ralentiza. Durante décadas, los científicos han podido evidenciar minúsculas fluctuaciones en la duración de un día de la Tierra.

En el entorno de la reunión anual de la Sociedad Geológica de América, dos geofísicos presentaron un trabajo investigativo, con el que argumentan que estos pequeños cambios podrían ser suficientes para influir de manera determinante, y pronostican que en 2018 seremos testigos de una cantidad de eventos sísmicos, que podría duplicar lo ocurrido en  2017.

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Aunque la mayoría de los sismólogos concuerdan en que la predicción de un terremoto es un campo minado, y lo presentado hasta ahora son teorías difíciles de probar, el hallazgo es demasiado sugerente como para ignorarlo.

Los sismólogos Roger Bilham de la Universidad de Colorado en Boulder y Rebecca Bendick de la Universidad de Montana, encontraron que durante los últimos 100 años, la desaceleración de la Tierra se ha correlacionado sorprendentemente bien con un aumento global de terremotos de magnitud 7 y mayores.

La investigación comenzó como una búsqueda de sincronía en el momento del terremoto. En su estudio, los especialistas analizaron los datos de los terremotos de magnitud 7 y mayores que se han registrado desde 1900. Al respecto, Bendick expresa: “Durante el último siglo se ha tenido un registro bien detallado de los terremotos mayores ocurridos y eso nos da un buen registro para estudiar”.

Encontraron cinco períodos en los que hubo un número significativamente mayor de grandes terremotos en comparación con otros tiempos. En estos períodos, hubo entre 25 y 30 terremotos intensos al año; el resto del tiempo, la cifra promedio era de alrededor de 15 grandes terremotos por año.

Los investigadores encontraron correlaciones entre estos períodos de actividad sísmica intensa y otros factores, y descubrieron que cuando la rotación de la Tierra disminuía ligeramente su velocidad, se presentaron períodos con aumento en el número de terremotos intensos.

Este enlace es particularmente importante porque la rotación de la Tierra comenzó una de sus disminuciones periódicas hace más de cuatro años. Refiriéndose a la correlación observada, el profesor Bilham señala: “La inferencia es clara; el próximo año deberíamos ver un aumento significativo en el número de terremotos severos. Este año sólo hemos tenido alrededor de seis terremotos severos. Fácilmente podríamos tener 20 a partir de 2018.”

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No está claro exactamente por qué las disminuciones en la duración del día deberían estar relacionadas con los terremotos, pero los científicos sospechan que estos pequeños cambios afectan en el comportamiento del núcleo de la Tierra, lo que podría estar causando estos efectos.

Es difícil predecir dónde ocurrirán estos terremotos adicionales, aunque los investigadores descubrieron que la mayoría de los terremotos intensos que respondían a los cambios en la duración del día, parecían ocurrir en áreas cercanas al ecuador.

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