Para la mayoría de las personas, confrontar un episodio de nerviosismo, ansiedad, miedo o estrés elevado, provoca la falta de apetito.

Pero antes de ahondar en los detalles que generan esta natural reacción, es conveniente saber por qué sentimos hambre.

Los alimentos son nuestra fuente de energía para hacer las tareas más básicas, como leer, escribir, caminar, bailar, etcétera. Básicamente, nos permiten mantener nuestras vidas en funcionamiento.

Los humanos necesitamos de un gran número de moléculas para sostener la vida; una de las más importantes es la glucosa. Cuando el cuerpo tiene poca glucosa, los receptores presentes en el estómago y el tracto intestinal, envían señales eléctricas al hipotálamo (una parte del cerebro). La interpretación de estas señales por el cerebro te da la sensación de estar “vacío” lo que te hace sentir hambre.

El estrés y la ansiedad son reacciones a un peligro percibido o una situación que genera incertidumbre, agitación o angustia.

Estar ansioso estimula al cerebro a secretar hormonas que activan el sistema nervioso simpático y, a su vez, la respuesta de lucha o huida, la cual está diseñada para producir cambios fisiológicos, psicológicos y emocionales específicos que mejoran la capacidad del cuerpo para enfrentar una amenaza.

Ante una situación de este tipo, el cuerpo concentra todos sus recursos directamente en afrontar la amenaza (lucha) o evitarla de una manera u otra (huida), e ignora la mayoría de sus otras necesidades no tan críticas, como el hambre. Por lo tanto, estar frente una situación estresante invariablemente suprime el apetito, por el momento.

Desde un punto de vista biológico, cuando te sientes estresado, el hipotálamo produce la hormona corticotropina, que temporalmente suprime el apetito. Además de eso, el cerebro también envía señales a las glándulas suprarrenales, para que libere la hormona epinefrina, comúnmente conocida como adrenalina.

La liberación de estas hormonas desencadena la respuesta de lucha o huida en el cuerpo, que, a su vez, suprime temporalmente tu apetito. Es por eso que muchas personas no sienten hambre cuando están estresadas.

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