Ross 128 B

Astrónomos han descubierto un exoplaneta, relativamente cercano en términos cósmicos, que podría ser el mejor candidato para encontrar vida fuera de la Tierra.

El recién descubierto exoplaneta, llamado Ross 128b, tiene muchas de las propiedades necesarias para sostener la vida: un tamaño similar al de la Tierra, una superficie rocosa y la distancia que lo separa de su estrella, lo coloca potencialmente en lo que los científicos definen como “zona habitable”, es decir, un área alrededor de una estrella, donde existan temperaturas que permitan que el agua permanezca líquida en la superficie.

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Un exoplaneta, o planeta extra solar, es aquél que orbita una estrella fuera de nuestro sistema solar. Ross 128b está a una distancia de “tan sólo” 11 años luz, lo que lo hace ser el segundo exoplaneta más cercano a la Tierra.

El descubrimiento se realizó después de más de una década de monitorización intensiva, utilizando el instrumento denominado Buscador Planetario de Alta Velocidad Radial (HARPS, por sus siglas en inglés), un espectrógrafo de alto contraste y alta resolución, instalado en el telescopio ESO en el Observatorio La Silla en Chile.

El exoplaneta más cercano a nosotros, orbita a Proxima Centauri, una estrella enana roja muy activa que emite una potente radiación. Ese exoplaneta recibe 30 veces más radiación ultravioleta que la Tierra, por lo que cualquier vida allí es muy poco probable. Ross 128b también orbita una estrella enana roja, pero mucho menos activa, por lo que la superficie del planeta es probablemente más templada.

Ross 128b orbita 20 veces más cerca de su estrella de lo que la Tierra orbita al Sol, sin embargo, la estrella del exoplaneta es mucho más pequeña y más débil que la nuestra, por lo que Ross 128b recibe una cantidad similar de radiación solar a la Tierra.

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Los astrónomos todavía no saben cómo es la atmósfera de Ross 128b, y por lo tanto no saben si la temperatura de su superficie es lo suficientemente benigna como para soportar vida. Los científicos señalan que un planeta necesita temperaturas entre -60 ° C y + 20 ° C para ser considerado templado.

El siguiente paso que se han planteado los astrónomos es estudiar la química atmosférica de Ross 128b utilizando nuevos y potentes megascopios como el Telescopio Espacial James Webb de la NASA, que se ha anunciado, comenzará a trabajar en 2019 y el Telescopio Extremadamente Grande (ELT) de ESO, que comenzará a operar en 2024. Si los científicos pueden detectar gases como el oxígeno en la atmósfera de Ross 128b, ese podría ser un buen indicador de la existencia de procesos biológicos en el planeta.

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