Altruismo

Mostrar un comportamiento en el que se procura un provecho para otros a costa del beneficio propio, no es siempre algo natural. Sin embargo, la mayoría de nosotros nos damos cuenta de que cuando hacemos el esfuerzo de dar sin tener expectativas de reciprocidad, experimentamos una sensación de satisfacción; eso es lo que se conoce como altruismo.

Al parecer la expresión que afirma que las personas altruistas poseen un buen corazón, tiene un fundamento científico; al menos eso sugiere una investigación realizada por científicos de la Universidad de Anglia Ruskin y la Universidad de Estocolmo.

El estudio, es el primero en encontrar una posible razón fisiológica que explica por qué algunas personas son más caritativas que otras.

Los investigadores analizaron si la percepción de las señales del cuerpo (interocepción) puede estar detrás de tales comportamientos. Además, indagaron sobre la posible asociación entre la percepción de las señales del propio cuerpo y la decisión de actuar de forma altruista.

Para sondear el comportamiento altruista, se utilizó una variante computarizada de un juego en el que el participante divide el dinero real entre él y otra persona desconocida, según lo que quieran. El juego mide el altruismo puro, y corresponde a la obra de caridad de la vida real.

Sus elecciones afectaron la cantidad de dinero real que ellos y el otro participante recibieron al final del estudio.

En complemento, los 30 participantes del estudio tomaron parte en una tarea de detección de latidos cardíacos, que involucró el registro de su propio latido cardíaco (ECG). Luego, los participantes escucharon, sin sentir el pulso, una serie de sonidos que fueron a tiempo o fuera de tiempo con los latidos de sus corazones.

Los investigadores encontraron que los participantes que eran mejores para determinar si los sonidos llegaban a tiempo o no, eran mejores para detectar sus estados corporales internos.

El estudio reveló que la generosidad monetaria de los participantes, se encontraba directamente relacionada con su capacidad para detectar su propio ritmo cardíaco; aquellos que en promedio fueron mejores para detectar los latidos de su corazón, ofrendaron mayores donaciones a los otros participantes.

El Dr. Richard Piech, catedrático de psicología en la Universidad Anglia Ruskin y coautor del estudio, expresó: “A pesar de las claras ventajas biológicas y económicas de actuar en interés propio, las personas toman decisiones consistentes que benefician a otros, a un costo para ellos mismos. Nuestro estudio sugiere que estos actos desinteresados ​​pueden verse influenciados por las señales del cuerpo que llegan al cerebro.”

Los autores del estudio manifiestan que la investigación mostró una asociación entre la sensibilidad a los latidos del corazón y la generosidad, sugiriendo que, en cierto sentido, las personas “escuchan su corazón” para guiar sus comportamientos desinteresados; sin embargo, advierten que se requiere de más investigación para comprender por qué existe esta relación.