El elemento metálico conocido como iridio fue descubierto en 1803, pertenece a la misma familia que el platino y el osmio, entre otros. Es un metal duro y quebradizo que puede soportar temperaturas de hasta 2.400° centígrados, y se distingue por ser el elemento más resistente a la corrosión y el segundo más denso del mundo. En la década de 1980, los científicos ubicaron el origen del exótico metal a hace 66 millones, lo que lleva a la teoría de que llegó a este planeta con el asteroide que causó la extinción de los dinosaurios.

Investigadores de la Universidad de Warwick, Inglaterra y de la Universidad Sun-Yat Sen de China, han utilizado este metal para desarrollar una forma de eliminar las células cancerígenas, sin dañar las células sanas.

El equipo desarrolló un compuesto de iridio y material orgánico, que cuando se inyecta en las células cancerosas, convierte el oxígeno en su interior en un veneno conocido como oxígeno singlete, que resulta fatal.

Los científicos se valieron de un modelo de tumor de cáncer de pulmón desarrollado en el laboratorio, luego utilizaron una luz láser para activar el compuesto de iridio dentro de las células y esperaron la reacción. Los resultados mostraron que el oxígeno singlete había penetrado en cada capa del tumor y lo había matado.

La investigación está en las primeras etapas y el compuesto sólo se ha utilizado en un modelo de cáncer: cualquier aplicación en el mundo real aún es lejana. Sin embargo, el coautor del estudio, Cookson Chiu, de la Universidad de Warwick, manifestó que los hallazgos representan un gran paso adelante en nuestra comprensión de cómo funcionan estos compuestos basados ​​en iridio contra el cáncer.

El campo de la fotoquimioterapia, el cual se basa en el uso de luz láser para atacar las células cancerosas, es actualmente una tecnología emergente que tiene el potencial de proporcionar nuevas opciones de tratamiento dirigidas a los tumores. Este es un campo de investigación importante, ya que los pacientes con cáncer se vuelven cada vez más resistentes a las terapias tradicionales.

El investigador Peter Sadler, catedrático en el Departamento de Química de la UW, manifestó: “El platino ya se usa en más del 50 por ciento de las quimioterapias contra el cáncer. Se está explorando el potencial de otros metales preciosos como el iridio, para proporcionar nuevos fármacos que ataquen las células cancerosas de formas completamente nuevas y combatan la resistencia, que además puedan usarse de forma segura con el mínimo de efectos secundarios.”