El panorama cambiante de los derechos civiles para las personas lesbianas, gays, bisexuales (LGB) y otras minorías sexuales, ha creado oportunidades sin precedentes para que formen familias y críen a sus hijos. Sólo en Estados Unidos existen millones de niños o adultos con un padre GLB, y cerca de 220.000 menores de 18 años, son criados por padres del mismo género.

A pesar de que hay investigaciones que documentan que los niños criados por padres en relaciones del mismo género evidencian pocas diferencias, si es que las hay, comparados con el desempeño de niños criados por padres heterosexuales, los potenciales efectos de la orientación sexual de los padres en el bienestar de los niños, sigue siendo una fuente de debate.

El tema del bienestar infantil y la crianza entre personas del mismo sexo es increíblemente complejo. En muchos de los estudios realizados, el tamaño de las muestras ha sido pequeño, lo que ha provocado que algunos investigadores cuestionen el rigor detrás de estas investigaciones, dejando espacio para un debate continuo.

No es sino hasta tiempos recientes que las encuestas censales a gran escala, han comenzado a recopilar información que detalla explícitamente la orientación sexual, ofreciendo información valiosa que puede ser utilizada para diversos fines.

En este sentido, un grupo de investigadores analizó los datos de la Encuesta Nacional de Entrevistas de Salud de Estados Unidos, desde el 2013 al 2015, recopilando información sobre las dificultades emocionales y de salud mental de 21.103 niños de 4 a 17 años, que son criados por padres de la comunidad GLB.

Los investigadores encontraron que el bienestar psicológico de los hijos que tenían padres gays y lesbianas, no difiere del presentado por los hijos de padres heterosexuales, en términos de dificultades emocionales y de salud mental.

El autor principal del estudio, Dr. Jerel Calzo, académico de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Estatal de San Diego, manifiesta: “Los hallazgos refuerzan estudios previos que revelan que los niños criados en estas familias, presentan un bienestar psicológico comparable con los niños criados por padres heterosexuales. Además, los resultados indican la necesidad de una inversión continua en estrategias para prevenir la discriminación basada en la orientación sexual y apoyar a los padres de minorías sexuales que pueden experimentar estrés minoritario”.

Los autores del estudio señalan la importancia de la investigación, no sólo para proporcionar aún más evidencia que refuta las infundadas preocupaciones, sino en sugerir que las consecuencias negativas asociadas al hecho de crecer en una familia con padres GLB, son el producto del estigma en sí.