La falta de sueño es una fuente importante de morbilidad con efectos de salud generalizados que incluyen un mayor riesgo de hipertensión, diabetes, obesidad, ataque cardíaco y accidente cerebrovascular; además, es responsable de la ocurrencia de accidentes de vehículos y errores humanos de todo tipo; por lo tanto, es un tema de investigación esencial.

Una investigación realizada por científicos de la Universidad de Tel Aviv, Israel, concluye que cuando las personas no duermen lo suficiente, ciertas células del cerebro literalmente disminuyen su capacidad de reacción.

El estudio es el primero en revelar cómo la falta de sueño interrumpe la capacidad de nuestras células cerebrales para comunicarse entre sí, lo que deriva en lapsos mentales temporales que afectan la memoria y la percepción visual.

El equipo de investigadores estudió 12 pacientes epilépticos a quienes se les implantó electrodos sus cerebros, con el fin de identificar el origen de sus ataques antes de la cirugía.

Debido a que la falta de sueño puede provocar convulsiones, estos pacientes permanecieron despiertos toda la noche, con el objetivo de acelerar el inicio de un episodio epiléptico.

Mientras avanzaba el tiempo, se les solicitaba a los pacientes que clasificaran una variedad de imágenes lo más rápido posible; simultáneamente sus electrodos registraban la actividad de casi 1.500 tipos de células cerebrales individuales en tiempo real. Los científicos se centraron en el lóbulo temporal, que regula la percepción visual y la memoria.

Realizar esta tarea se volvió más desafiante cuando los pacientes estaban más somnolientos. A medida que los pacientes disminuían en su capacidad de respuesta, los especialistas observaban que la actividad de las células cerebrales también se ralentizaba.

El Dr. Yuval Nir, autor principal del estudio, comentó: “Fue interesante observar cómo la privación del sueño atenuaba la actividad de las células cerebrales; a diferencia de la reacción rápida habitual, las neuronas respondían lentamente, se activaban más débilmente y sus transmisiones se prolongaban más de lo usual”.

La falta de sueño interfirió con la capacidad de las neuronas para codificar información y traducir la información visual al pensamiento consciente.

En un segundo hallazgo, los investigadores descubrieron que ondas cerebrales más lentas, acompañaban a la ralentizada actividad celular en las mismas regiones del cerebro de los pacientes.

Al respecto, el Dr. Fried explica: “Pudimos evidenciar que ondas lentas parecidas al sueño interrumpieron la actividad cerebral de los pacientes y la realización de tareas. Este fenómeno sugiere que las regiones seleccionadas de los cerebros de los pacientes estaban dormitando, causando lapsos mentales, mientras que el resto del cerebro estaba despierto y funcionando como de costumbre.”

Los autores del estudio tienen planificado sumergirse más profundamente en determinar efectos de la privación del sueño y pretenden desentrañar el mecanismo responsable de los fallos celulares que preceden a los lapsos mentales.