Geco

Al encontrarse asediados por un depredador, el gecko, así como otros lagartos, desprende su cola como un mecanismo de defensa; luego de escapar de su perseguidor, la cola, que incluye gran parte de la medula espinal, se regenera completamente.

Los mecanismos que conducen a este asombroso proceso, conocido como disección autónoma, han intrigado por décadas a la comunidad científica. En este sentido, un estudio realizado en la Universidad de Guelph, en Ontario, Canadá, revela el tipo de célula madre que está detrás de la capacidad del geco de volver a crecer su cola.

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El profesor Matthew Vickaryous, del Departamento de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Veterinaria de la UG y autor del estudio, descubrió que la médula espinal en la cola del geco, contenía una gran cantidad de células y proteínas conocidas por apoyar el crecimiento de células madre.

Con base en investigaciones previas sobre otras especies que regeneran partes de sus cuerpos, como las salamandras o el pez cebra, los científicos asumieron que algunos tipos de células madre deben estar involucradas.

Las células madre son esencialmente pizarras en blanco que pueden convertirse en una variedad de diferentes tipos de células, como las que conforman la piel, los músculos o las células del corazón, según se requiera.

El equipo dirigido por Vickaryous estudió este fenómeno, literalmente pellizcando colas de gecos y viendo lo que sucedía a nivel celular.

Descubrieron que una vez que la cola se separa, un grupo específico de células madre conocidas como células glía radiales, entran en acción. Se multiplican y comienzan a generar una variedad de proteínas que responden a la lesión. En el lapso de un mes, este proceso da como resultado una cola completamente regenerada.

EL profesor Vickaryous explica:

Las células glía radiales normalmente se encuentran en estado de latencia, pero cuando se cae la cola, todo cambia temporalmente. Las células producen diferentes proteínas y comienzan a proliferar más en respuesta a la lesión. En definitiva, regeneran el tejido y se forma una nueva médula espinal. Una vez que sana la lesión y se restablece la cola completamente, las células vuelven a su estado de reposo.

Los investigadores señalan que este hallazgo podría tener implicaciones para el tratamiento de la médula espinal en humanos.

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