Las sinapsis en el cerebro en desarrollo son estructuralmente dinámicas, pero se estabilizan a principios de la edad adulta. De acuerdo a los resultados obtenidos de una investigación realizada en la Universidad de Yale, los padres con hijos adolescentes tienen un aliado: el gen laminina alfa 5, una molécula que es crucial para la maduración del cerebro de los adolescentes.

Por más de diez años, el equipo de científicos que impulsó la investigación, han estado buscando respuesta a una interrogante fundamental ¿cómo creció y maduró el cerebro, marcado por el crecimiento frenético de las conexiones sinápticas entre las células?

El autor principal del estudio, Dr. Anthony Koleske, profesor de biofísica molecular y bioquímica y de neurociencia en Yale, explica: “Hasta la edad adulta, las sinapsis entre células son salvajes e indómitas; se contraen y crecen, incluso llegan a desestabilizar las sinapsis hermanas. En los cerebros maduros, estas sinapsis son mucho más moderadas y estables, es decir, se comportan mejor.”

Las moléculas y los mecanismos que permiten la estabilización estructural en esta transición no se conocen bien; pero en este estudio, los investigadores proporcionan evidencia de que el gen laminina alfa 5, es fundamental para la estabilización de la estructura de la espina dendrítica y la estabilidad de la sinapsis a largo plazo.

Además, la investigación identifica la señal crucial en la domesticación de la mente adolescente, así como fragmentos de una familia de proteínas llamadas lamininas, que son cruciales para el funcionamiento neuromuscular, entre otras funciones biológicas.

En los experimentos realizados en ratones, el equipo encontró que los que carecían del gen laminina alfa 5, sufrieron defectos en la maduración de la sinapsis, lo que provocó una disminución de éstas al inicio de la edad adulta.

Los nuevos hallazgos sugieren que los fragmentos de la proteína se unen a los receptores de la sinapsis en el cerebro de los adolescentes, lo que desencadena el proceso de maduración.

El Dr. Mitchell H. Omar, afiliado al Programa de Neurociencia Interdepartamental de Yale y coautor del estudio, señala: “Nuestras sinapsis cambian cuando aprendemos cosas nuevas, pero para retener lo que se aprende, las sinapsis deben estabilizarse. En este estudio identificamos un gen crucial en este proceso y la vía de señalización involucrada”.

Los autores del estudio expresan que una falla parcial de esta vía de señalización clave, puede influenciar significativamente en la aparición de trastornos neuropsiquiátricos como la esquizofrenia, que generalmente aparece durante la adolescencia tardía.