Se sabe que la exposición al ambiente ingrávido que experimentan los tripulantes de vuelos espaciales, genera consecuencias en sus cuerpos. A fin de determinar tales efectos, un grupo de investigadores liderados por la neurorradióloga Dra. Donna Roberts, realizó un estudio con el que se obtuvieron resultados relevantes.

Los científicos analizaron las imágenes de resonancia magnética de 16 astronautas, antes y después de pasar un par de semanas en el transbordador espacial de la NASA, así como 18 astronautas, antes y después de pasar unos meses en la Estación Espacial Internacional.

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Tras el análisis de las imágenes, los investigadores encontraron cambios cerebrales en todos los astronautas, pero estos cambios fueron más acentuados en los que permanecieron más tiempo en el espacio.

La Dra. Roberts señala: “No es la primera vez que se observan cambios cerebrales en los astronautas; estos nuevos hallazgos pueden ayudar a explicar la causa de algunos problemas de salud extraños que experimentan las personas cuando van al espacio.”

Los astronautas a menudo se quejan de experimentar una mayor presión en la cabeza durante las misiones, así como de cambios en la visión. Es posible que estos cambios cerebrales puedan estar contribuyendo a esos síntomas extraños.

La NASA tiene conocimiento sobre los efectos en la salud que provoca la gravedad cero, como debilidad ósea y muscular, así como un efecto llamado cambio de fluido, lo cual ocurre por la ausencia de gravedad que haga que los fluidos corporales bajen, generando una tendencia a que los fluidos corporales tiendan a desplazarse hacia arriba, hacia la cabeza.

Los investigadores creen que un efecto similar puede estar sucediendo en el cerebro de los astronautas. Al respecto Roberts expresa: “Una de nuestras teorías es que, debido a que no hay fuerza de gravedad que “empuje” del cerebro hacia abajo, entonces se mueve hacia arriba”.

Este cambio puede afectar el líquido dentro del cráneo, conocido como líquido cefalorraquídeo, el cual protege al cerebro de los golpes. En los escáneres cerebrales de los astronautas después del vuelo espacial, los científicos vieron menos de este líquido en la parte superior del cerebro, y más dentro de las cavidades del cerebro conocidas como ventrículos. Creen que el cerebro puede estar empujando el fluido desde la parte superior del cráneo, lo que posiblemente lleve a cambios cognitivos aún desconocidos.

Además, esto podría estar afectando los nervios ópticos. Aunque no todos los examinados en este estudio tuvieron cambios en la visión, tres de los que volaron a largo plazo informaron esta perturbación.

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No está del todo claro cómo los cambios cerebrales observados se correlacionan con los problemas de salud reportados y cuánto duran estos los cambios, una vez que los astronautas regresan a la Tierra.

Se necesita más investigación, especialmente porque hay la intención de enviar astronautas a la Luna y a Marte, misiones que podrían durar meses o incluso años. La agencia espacial puede necesitar considerar formas de mitigar estos cambios cerebrales en los astronautas durante viajes en el espacio profundo.

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