La inmortalidad es una de las mayores obsesiones de la humanidad; su antigua fijación con ella ha sido parte de las narrativas culturales registradas desde tiempos ancestrales.  El deseo de nuestra especie de ser inmortal, venciendo el envejecimiento, ha llevado a científicos y compañías a investigar la longevidad y la muerte. Aunque han sido muchos los avances en el cuidado de la salud, lo cual ha ampliado significativamente nuestra esperanza de vida, parece que ser inmortal es sólo un sueño y nada más.

En este entorno un grupo de investigadores de la Universidad de Arizona, ha realizado un estudio con el que afirman, a través de una ecuación matemática, que es imposible detener el envejecimiento en organismos multicelulares, incluidos los humanos, llevando el debate sobre la inmortalidad a un posible fin.

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De acuerdo al estudio, el cuerpo humano pasa por dos grandes cambios a nivel celular a medida que envejece: primero, las células pierden funcionalidad, y en segundo lugar, las células se vuelven cada vez más cancerosas con la edad.

Los investigadores descubrieron que tratar de controlar cualquiera de estos procesos mejorará al otro. Esto significa que un ser humano tiene que morir o bien por cáncer o por fallas en las células, lo que conducirá a la eventual disfunción de los órganos.

El estudio proporciona evidencia matemática de que el envejecimiento y la eventual muerte deben ocurrir, sin importar cómo intervengamos en el proceso de envejecimiento.

Los especialistas explican que a cada célula del cuerpo se le asignan dos misiones opuestas: asegurar su propia supervivencia y apoyar al organismo del que forma parte; este interminable empuje y arrastre entre esas misiones, hacen que el envejecimiento sea indetenible.

Paul Nelson, autor principal del estudio, explica: “Lo que mostramos es la existencia de un doble vínculo; si nos deshacemos de las células inactivas que funcionan mal, entonces eso permitiría que proliferen las células cancerosas; y si nos deshacemos o ralentizamos de esas células cancerosas, eso provocaría que las células inactivas se acumulen. Así que estamos atrapados entre permitir que estas células inactivas se acumulen o permitir que proliferen las células cancerosas.”

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Aunque la mortalidad humana es un hecho indiscutible de la vida, los investigadores presentan una ecuación matemática que expresa por qué el envejecimiento es una verdad incontrovertible y una propiedad intrínseca de los seres multicelulares.

Los científicos se han preguntado por qué la naturaleza no ha seleccionado alguna forma de vida para ser inmortal. Hay ejemplos de árboles longevos como el pino piñonero, que puede vivir durante 5000 años, o el gusano redondo C elegans, que puede entrar en estado de coma durante cuatro meses y posteriormente volver a la vida; pero más allá de estos anecdóticos casos, la verdad es que ningún ser puede evitar envejecer, ni vivir para siempre.

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