¿Qué harías si recibes un ingreso adicional? ¿Gastarías inmediatamente el dinero o pensarías en ahorrarlo? De acuerdo a un estudio realizado por el economista del MIT, Jhonatan Parker, la impaciencia es un factor clave en la toma de decisiones financieras.

El estudio revela nueva información sobre las peculiaridades de las acciones de las personas en tales casos y sugiere que, además de las necesidades financieras inminentes, los estados de ánimo a largo plazo, pueden afectar las decisiones financieras en el corto plazo.

La investigación incluye alrededor de 29,000 hogares que participan activamente en el Panel de consumidores de Nielsen, una encuesta continua que mide los hábitos de gasto y las características de los hogares en los Estados Unidos.

Para llevar a cabo el estudio, Parker aprovechó una peculiaridad en el estímulo económico otorgado en 2008. El gobierno federal envió los pagos, alrededor de 900 $, a los hogares en un horario determinado por los dos últimos dígitos del número de seguro social de los beneficiarios, algo que no está relacionado con las circunstancias financieras o las características personales. Por lo tanto, el momento en que se recibieron los pagos, y el gasto posterior resultante, fue efectivamente aleatorio.

La investigación refuerza la idea de que la necesidad financiera básica impulsa una porción del gasto de los hogares. En promedio, se encontró un aumento de 10 por ciento en la adquisición de artículos para el hogar la primera semana después de haber recibido el pago, y aproximadamente un 5 por ciento durante las próximas cuatro semanas.

Pero los hogares con baja liquidez, que representaban el 36 por ciento de los encuestados, gastaron más de tres veces la cantidad de dinero recibido en la primera semana y más del doble en las próximas cuatro semanas.

Al respecto Parker señala: “Hay personas que tienen ingresos persistentemente más bajos y menor liquidez, que gastan este dinero cuando llega, incluso más”

El economista sugiere que la autoconcepción y los hábitos de gasto a largo plazo también influyeron considerablemente en los resultados, encontrando que aquellos que se describen a sí mismos como personas que prefieren “gastar ahora” en lugar de “ahorrar para el futuro” gastaron hasta tres veces más del ingreso recibido.

Los hallazgos son consistentes con un modelo razonablemente simple en el que las personas con diferentes grados de impaciencia, intentan mantener un nivel de gasto estable, pero el bajo costo del endeudamiento, favorece que las personas hagan una gran cantidad de gastos cuando aparece el dinero.

El investigador señala que el estudio contribuye a identificar y conectar de forma clara, las diferencias en el comportamiento del gasto entre las personas, y cómo el estado de ánimo influye en las decisiones financieras. Además, espera que su trabajo allane el camino para el desarrollo de modelos matemáticos mejorados de “consumo, ahorro y decisiones de endeudamiento”, que incorporen de manera simple pero rigurosa, estas diferencias de comportamiento.