En un esfuerzo por mitigar algunos de los efectos nocivos que el cambio climático ya está teniendo sobre nosotros y el medioambiente, los científicos están comenzando a considerar seriamente un plan radical para aplicar estrategias de geoingeniería, también llamada ingeniería climática, a fin de combatir el calentamiento global. Básicamente se tendría un sólo propósito: atenuar el sol.

La geoingeniería es un conjunto de tecnologías emergentes que podrían compensar algunas de las consecuencias del cambio climático, aunque siempre como un complemento y no como un sustituto de la reducción de emisiones y la adaptación a los efectos del cambio climático.

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Estas innovaciones a menudo se agrupan en dos categorías: las tecnologías de eliminación de dióxido de carbono (o emisiones negativas) propuestas para eliminar activamente los gases de efecto invernadero de la atmósfera; y la gestión de la radiación solar o geoingeniería solar, que tiene como objetivo reducir la cantidad de luz solar que llega a la Tierra.

Una de las principales propuestas se basa en la inyección de una nube de aerosoles de sulfato en la atmósfera superior. Esto dispersaría algunos de los rayos solares hacia el espacio, reduciendo la velocidad de calentamiento de la Tierra.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Bedfordshire, en Reino Unido, utilizó modelos de computadora para simular el clima entre 2020 y 2069. En los modelos, la introducción de esta propuesta de geoingeniería solar, evitó el blanqueamiento de los corales al evitar que las temperaturas oceánicas de la región aumentaran.

Además, la frecuencia de los huracanes también disminuyó, lo que daría a los arrecifes de coral más tiempo para recuperarse de las tormentas.

Al respecto, el investigador James Crabbe, autor principal del estudio, expresa: “Mostramos muy convincentemente que, al inyectar dióxido de azufre en la atmósfera, las temperaturas de la superficie del mar disminuirían significativamente para 2069”.

Pero como era de esperar, la idea de manipular intencionalmente la atmósfera de la Tierra para frenar los impactos del cambio climático es controvertida.

Este tipo de alteración ambiental plantea muchas preguntas. Una de las principales preocupaciones con la administración de la radiación solar, no es necesariamente su efectividad, sino sus efectos secundarios.

Algunos expertos expresan que pueden surgir muchos problemas cuando se alteran ecosistemas delicados; por ejemplo, podría alterar los patrones climáticos regionales y los monzones de verano de Asia y África, amenazando el suministro de alimentos para miles de millones de personas.

Otras preocupaciones se centran en posibles consecuencias involuntarias de la experimentación al aire libre a gran escala, especialmente cuando el planeta entero se convierte en el laboratorio. Existe el temor de que las consecuencias sean irreversibles.

Otros investigadores han propuesto otras estrategias como aumentar la reflectividad de los océanos con pequeñas burbujas de aire, iluminar las nubes sobre los arrecifes de coral e incluso, agregar minerales al océano para neutralizar el nivel de acidez.

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Pero indudablemente y más allá de las controversias, debe hacerse algo drástico para combatir el calentamiento global. Todavía queda mucho por investigar para garantizar que cualquier solución propuesta sea para el beneficio de todo el planeta.

Además, soluciones severas como estas no deberían ser un sustituto para tratar de reducir las emisiones nocivas; estas medidas deben llevarse a cabo simultáneamente para permitir un enfoque más poderoso y completo.

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