Históricamente el cáncer ha sido uno de nuestros enemigos más persistentes. Si bien en el presente contamos con tratamientos para dar la batalla, antes era así. Entonces ¿cómo logró la vida multicelular sobrevivir hasta ahora?

En una investigación realizada en la Universidad de Northwestern, los investigadores creen que han descubierto una forma de activar un mecanismo genético que hace que las células cancerosas se suiciden. Este conocimiento puede servir de fundamento para el desarrollo de una terapia, que a diferencia de otros enfoques, las células cancerosas no podrían adaptarse.

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El Dr. Marcus Peter, autor principal del estudio, comenta: “Desde que la vida se convirtió en multicelular, que podría haber sido hace más de 2.000 millones de años, tuvo que lidiar con la prevención o la lucha contra el cáncer. Así que la naturaleza debe haber desarrollado un mecanismo para hacerlo; de lo contrario, no estaríamos aquí”.

Bajo esa visión, un grupo de investigadores se propuso encontrar ese mecanismo enterrado en el genoma. Fue una búsqueda complicada, ya que cualquier tipo de interruptor de muerte sólo estaría activo en el momento en que la célula se vuelva cancerosa.

A pesar de las dificultades, el equipo encontró las armas moleculares que estaban buscando. Después de examinar detenidamente el genoma humano, encontraron un puñado de secuencias que actuaban de forma bastante extraña cuando se convertían en ARN, una forma más simple de “almacenamiento de datos” biológicos que se cree que surgió antes que el ADN.

Estas cadenas de ARN, conocidas como pequeños ARN interferentes, ya han sido identificadas por los investigadores. Son notables porque en lugar de ayudar a los genes a influir en el organismo, parecen suprimir activamente el gen del que se transformaron.

Sin embargo, las hebras de ARN aisladas no sólo suprimen sus genes originales, también desencadenan células cancerosas cuando se vuelven a insertar en ellas, gracias a un mecanismo de supresión genética similar.

Cuando estos ARN se introducen en las células, suprimen la actividad de los genes de los que fueron originalmente diseñados. En este caso, el equipo desarrolló siRNAs que se dirigen a tres genes en los que se basa el cáncer, causando efectivamente que las células se maten a sí mismas.

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Esta investigación reveladora sugiere que este interruptor genético podría ser reactivado en humanos, lo que podría marcar el comienzo de una nueva era de tratamiento contra el cáncer. Los ensayos en humanos están bastante lejos por ahora, pero uno de los experimentos realizados por los científicos reveló que en ratones plagados de cáncer, el uso de estas cadenas de ARN eliminó gran parte del cáncer, sin dañar a los ratones.

Los investigadores creen que así es como los organismos multicelulares eliminaron el cáncer, antes del desarrollo del sistema inmune adaptativo, que tiene alrededor de 500 millones de años y están perfeccionando la técnica con la esperanza de que se convierta en una opción de tratamiento viable en el futuro próximo.

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