Marte Tecnologia Plasma Oxigeno

La tecnología de plasma podría ser la clave para crear un suministro sostenible de oxígeno en Marte, según revela un nuevo estudio. Los investigadores sugieren que Marte, con su atmósfera de dióxido de carbono al 96 por ciento, tiene condiciones casi ideales para crear oxígeno a partir de CO₂ mediante un proceso conocido como descomposición.

Publicada el 18 de octubre en la revista Plasma Sources Science and Technology, la investigación realizada por las universidades de Lisboa y Oporto, junto a la École Polytechnique en París, muestra que los rangos de presión y temperatura en la atmósfera marciana hacen que el plasma no térmico, o no equilibrado, pueda ser utilizado para producir oxígeno de manera eficiente.

El autor principal de la investigación, Dr. Vasco Guerra, de la Universidad de Lisboa, afirmó:

El envío de una misión tripulada a Marte es uno de los próximos pasos importantes en nuestra exploración del espacio. Sin embargo, crear un ambiente respirable es un desafío sustancial.

Asimismo, reveló que el plasma reformado de CO₂ en la Tierra es un campo de investigación en crecimiento, inspirado en el cambio climático y la producción de combustibles solares.

En este sentido, dijo que los plasmas de baja temperatura son uno de los mejores medios para descomponer el CO₂, permitiendo obtener oxígeno y monóxido de carbono, debido a su impacto directo de electrones y a la transferencia de energía de electrones a la excitación vibratoria.

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Marte cuenta con excelentes condiciones para la tecnología de plasma, ya que su atmósfera de CO₂ y su atmósfera circundante de bajas temperaturas, permite un efecto vibratorio más fuerte que en la Tierra. Asimismo, esta condición también sirve para ralentizar la reacción, permitiendo la separación de moléculas.

Este método de descomposición de plasma a baja temperatura ofrece una ventaja doble, no solo ofrecería el suministro de oxígeno estable, sino que también representaría una fuente de combustible, a través del uso del monóxido de carbono para la propulsión de naves espaciales.