Es bien sabido que las bacterias que viven en el cuerpo, conocidas como microbiomas, influyen en muchas enfermedades. La mayoría de las investigaciones realizadas se han orientado al microbioma intestinal o a las bacterias del tracto digestivo. Desde hace tiempo, se ha sospechado que existe un microbioma dentro del tejido mamario y que tiene influencia sobre el cáncer de mama, pero aún no se ha caracterizado.

En este sentido, un grupo de investigadores ha realizado un estudio con el que han determinado diferencias en la composición bacteriana del tejido mamario de mujeres sanas frente a aquellas con cáncer de mama.

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El equipo descubrió que el tejido mamario saludable contiene más especies bacterianas Metilobacteria, un hallazgo que podría ofrecer una nueva perspectiva en la batalla contra el cáncer de mama, el principal cáncer en mujeres a nivel mundial.

El equipo de investigación de la Clínica Cleveland en Ohio, ha dado el primer paso hacia la comprensión de la composición de las bacterias en el cáncer de mama, descubriendo distintas diferencias microbianas entre el tejido mamario sano y canceroso.

El Dr. Charis Eng, Director del Instituto de Medicina Genómica de la Clínica Cleveland y autor principal de la investigación, expresa: “Este es el primer estudio que examina tanto el tejido mamario como otros sitios, a fin de conocer las diferencias bacterianas en el cáncer de mama. Nuestra esperanza es encontrar un biomarcador que nos ayude a diagnosticar el cáncer de mama rápida y fácilmente, así como poder usar microbiómicos (nanopartículas) antes de que se forme el cáncer de mama para poder prevenirlo”.

El estudio examinó los tejidos de 78 pacientes, 57 de las cuales se habían sometido a una mastectomía porque tenían cáncer de mama invasivo y 21 estaban sanas y habían sido sometidas a una cirugía estética de mama. Además del microbioma del tejido mamario, los científicos examinaron las bacterias urinarias y orales de estas mujeres.

Aparte del hallazgo de la presencia de la Metilobacteria, el equipo descubrió que las muestras de orina de los pacientes con cáncer habían aumentado los niveles de bacterias Gram positivas, incluyendo Estafilococo y Actinomicetos. Los investigadores indican que se necesitan más estudios para determinar el papel que estos organismos pueden desempeñar en el cáncer de mama.

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El estudio es un primer paso sólido para comprender mejor el papel significativo de los desequilibrios bacterianos en el cáncer de mama, y proporciona evidencia para respaldar investigaciones adicionales, sobre la creación y utilización de partículas submicroscópicas cargadas (nanopartículas), dirigidas a estas bacterias pro cancerígenas.

El Dr. Stephen R. Grobmyer, jefe de sección de Oncología Quirúrgica en la Clínica Cleveland, señala que si se puede apuntar a bacterias específicas contra el cáncer, se podría hacer que el ambiente sea menos hospitalario para el cáncer y de este modo, mejorar los tratamientos existentes.

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