La caída del Egipto de Cleopatra ante Augusto, el primer emperador romano, suele contarse como una lucha de poder melodramática. La afamada emperadora forjó una notoria alianza política con el general romano Marco Antonio, quien también era su amante. Pero cuando sus fuerzas combinadas fueron derrotadas en la batalla naval de Accio, la pareja se suicidó y Egipto se convirtió en una provincia del recién formado imperio romano.

Sin embargo, un nuevo análisis sugiere que las semillas de la derrota de Cleopatra pueden haber sido sembradas una década antes por fuerzas ambientales. La investigación sugiere una erupción volcánica masiva, produjo consecuencias devastadoras para la agricultura egipcia.

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El estudio, basado en la evidencia de los registros centrales de hielo de fechas de erupción, el Nilómetro islámico (una historia antigua de los niveles de agua del Nilo) y la documentación del egipcio antiguo sobre disturbios sociales, sugiere que una gran erupción volcánica ocurrida en el año 44 aC, pudo haber afectado las precipitaciones, provocando hambrunas, peste y disturbios sociales.

Los autores de la investigación sostienen que esta situación debió debilitar el dominio de Cleopatra, una década antes de su derrota en el año 30 aC, cambiando el curso de la historia mundial.

El Nilo fue increíblemente importante para la estabilidad del antiguo Egipto. La agricultura egipcia dependía de manera crítica de la inundación anual del río. Entre los años 350 y 30 aC,  las lluvias monzónicas influyeron favorablemente a tener cultivos productivos, los cuales  servían de apoyo a la sociedad.

Pero, de acuerdo a informes detallados en ese momento, cuando esos cultivos fallaron, se produjo un malestar social que desencadenó disturbios y generó consecuencias políticas y económicas, mermando su capacidad de afrontar batallas militares.

El nuevo estudio muestra que en alguna parte del mundo en el año 44 aC, ocurrió la erupción volcánica más grande en 2,500 años, la cual estuvo marcada por alto contenido de sulfato.

Las grandes erupciones inyectan importantes cantidades de dióxido de azufre en la estratosfera, que forman aerosoles que bloquean la luz solar. Esto reduce la cantidad de agua que se evapora de los océanos, disminuyendo los niveles de pluviosidad.

Los  investigadores esperan profundizar más en los informes contemporáneos, a fin de apoyar su argumento de que una erupción volcánica y la posterior alteración climática, pudieron haber sido la razón por la que cayó la antigua civilización egipcia.

Además sostienen que los resultados deben ser notorios para los agricultores que dependen de los monzones para sus cultivos. Eso representa alrededor del 70 por ciento de la población.

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Joseph G. Manning, historiador de la Universidad de Yale y coautor del estudio, advierte: “Los hallazgos de nuestra investigación son de particular importancia para el debate actual sobre el cambio climático y sus posibles implicaciones.”

Los autores señalan que no están proponiendo desechar los textos de historia; simplemente aportan nuevos datos que brindan una perspectiva más amplia de lo acontecido en una de las etapas más significativas de la historia de la humanidad.

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