La gratificación generada por las interacciones sociales es fundamental para promover la sociabilidad; por tanto, la comprensión de los mecanismos neuronales que median en la recompensa social, puede tiene importantes implicaciones.

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, identifica lugares y procesos en el cerebro que promueven la socialización, y comprueba que la oxitocina tiene un rol importante en la sociabilidad.

El Dr. Robert Malenka, MD, PhD, profesor y presidente asociado de psiquiatría y ciencias del comportamiento en Stanford, señala: “Nuestro estudio revela nuevos conocimientos sobre los circuitos cerebrales que subyacen en la recompensa social, la experiencia positiva que a menudo se obtiene cuando se encuentra con un viejo amigo o cuando conoces a alguien que te gusta.”

El componente más importante de los circuitos de recompensa del cerebro, es un tracto nervioso que se extiende desde una estructura profunda del cerebro llamada área tegmental ventral, hasta una estructura llamada núcleo accumbens.

Ya en investigaciones anteriores se ha implicado específicamente la liberación de dopamina en el comportamiento social; sin embargo se desconoce cómo se produce este aumento de liberación de dopamina durante la interacción social. Con esta investigación, los científicos evidenciaron que existe otra hormona que participa activamente en el mecanismo: la oxitocina.

Este neuroquímico es con frecuencia llamado la hormona del amor, porque está involucrado en el enamoramiento, el vínculo madre-hijo y la excitación sexual femenina, así como en la vinculación de compañeros sexuales.

La principal fuente de oxitocina en el cerebro es el núcleo paraventricular, que reside en una estructura profunda del cerebro llamado hipotálamo, que sirve como un regulador maestro de la temperatura corporal, el hambre, la sed, el sueño, las reacciones emocionales y más.

Los investigadores diseñaron experimentos para determinar el papel de la oxitocina en el comportamiento social; confirmaron que el tracto que va desde el núcleo paraventricular hasta el área tegmental ventral llevaba la hormona.

Por primera vez, quedó demostrado que la actividad en las neuronas que secretaban oxitocina de este tracto, se exaltaba durante las interacciones sociales de los ratones y que esta actividad neuronal era necesaria para su comportamiento social normal.

Al Interrumpir esta actividad, se inhibía la sociabilidad, aunque no perjudicaba el movimiento de los ratones, ni su apetito por drogas placenteras.

Los investigadores demostraron que la oxitocina secretada fomenta la sociabilidad, al unirse a los receptores de las neuronas que secretan la dopamina, y que componen el tracto que discurre desde el área tegmental ventral hasta el núcleo accumbens.

Los hallazgos deberían ayudar a los investigadores a desarrollar medicamentos para personas con trastornos neurológicos, como el autismo, la depresión y la esquizofrenia, cuyas condiciones comprometen su capacidad de experimentar el placer de conectarse con otras personas.