El glaciar Pine Island es uno de los más grandes de la Antártida Occidental, una región que actualmente registra la mayor pérdida de hielo en el gélido continente. Esta es la segunda pieza de gran tamaño que se separa del glaciar en los últimos dos años, y el quinto gran evento que se ha registrado desde el año 2000, una situación que refleja claramente las cosas que están por venir, y una señal preocupante con respecto al incremento del nivel del mar en el futuro.

Se estima que Pine Island pierde unos 45.000 millones de toneladas de hielo cada año, suficiente para elevar el nivel del mar en un milímetro cada ocho años. Los especialistas calculan que si todo el glaciar se derritiese, podría elevar el nivel global del mar hasta 52 centímetros.

Las imágenes de satélite tomadas, muestran una brecha de aguas abiertas emergiendo entre la plataforma de hielo y el iceberg, el cual tiene una superficie que supera los 250 Km2, equivalente a cuatro veces el tamaño de Manhattan.

El nuevo iceberg parece ser bastante inestable, produciendo un lote de icebergs más pequeños a medida que se desplaza lentamente hacia el mar.

Aunque este fragmento no es tan grande como el que se desprendió en la plataforma de hielo Larsen C de la Península Antártica hace unos meses, genera preocupación.

Este nuevo desprendimiento es significativo porque, a pesar de que la plataforma ha estado adelgazando durante décadas, no ha habido un retroceso sistemático del frente de hielo desde 1947.

El geofísico marino Robert Larter, del British Antarctic Survey, señala: “Lo que estamos presenciando en el glaciar Pine Island es preocupante; por 68 años vimos un patrón de avance y retroceso que resultó en el desprendimiento de un solo gran iceberg. Pero las separaciones registradas en  2001, 2007 y 2013 son una muestra de que este patrón ha cambiado.”

Los desprendimientos son completamente naturales; sin embargo, la frecuencia de las pérdidas sufridas por el glaciar Pine Island tiene preocupado a los expertos. Por otra parte, el hecho de que parezcan ser causados ​​por temperaturas más cálidas del océano, confirma que la actividad humana tiene una influencia determinante.

Stef Lhermitte, especialista en observación por satélite en la Universidad Tecnológica de Delft, expresa: “Estamos muy preocupados por lo que podría pasar con el glaciar Pine Island en relación con el aumento del nivel del mar.”

Lo peor que puede suceder es que estas grandes rupturas de las plataformas de hielo y el subsiguiente incremento del nivel del mar, sean consideradas como “normales”, de tal manera que pierdan el sentido de emergencia necesario para entender que se trata de una señal de amenaza inminente que tiene implicaciones globales.