Por décadas, los científicos han realizado esfuerzos para entender cómo se codifican las experiencias, el mecanismo de consolidación y su posterior recuperación. En este sentido, un grupo de neurocientíficos de la Universidad de Nueva York (NYU) estudió cómo los recuerdos se transfieren con el tiempo. Específicamente, querían ver si el cerebro mostraría rasgos similares o compartidos de experiencias diferentes, y entender cómo sucede este proceso.

En algún momento reconocemos un elemento en nuestro pasado y otras veces recordamos detalles contextuales vivos que rodean nuestro experiencia con ese elemento, por ejemplo, cuándo y dónde nos encontrábamos, quién más pudo haber estado alrededor o qué se estaba pensando o sintiendo en ese momento. Muchas investigaciones se han centrado en si estos dos resultados de memoria pueden surgir del mismo proceso subyacente o si son, la consecuencia de dos procesos distintos.

Los investigadores han planteado la hipótesis de que el hipocampo y las regiones corticales mediales temporales (cornezas entorinales, peririnales y parahipocampales) podrían apoyar diferentes tipos de aprendizaje episódico. En particular, se ha sugerido que la corteza peririnal podría proporcionar un sustrato para el reconocimiento de los ítems, mientras que el procesamiento del hipocampo, podría proporcionar el sustrato para la rápida vinculación de la información contextual.

Para probar su teoría, los especialistas realizaron un experimento en el que los sujetos observaron varios objetos individuales (por ejemplo, una raqueta de tenis) en una pantalla de computadora; cada objeto estaba apareado con imágenes de cuatro escenas repetitivas (una playa, por ejemplo). Los investigadores posteriormente probaron la habilidad de los participantes en hacer coincidir los objetos con las escenas que vieron en dos períodos de tiempo: inmediatamente después del experimento y una semana después.

Durante estos períodos de recuerdo, los investigadores estudiaron los patrones neuronales de activación asociados con memorias individuales.

Los resultados mostraron que, inmediatamente después del aprendizaje, no había una superposición discernible en el patrón de activación asociado con las memorias de los objetos emparejados con la misma escena.

Sin embargo, después de una semana, los patrones de activación se superponían más en el hipocampo del cerebro y su corteza prefrontal medial, es decir, con el tiempo, el cerebro había organizado la información de acuerdo a su superposición.

Además, los científicos descubrieron que esta estructuración de la experiencia con el tiempo, estaba inversamente relacionada con la fidelidad de la reinstauración individual de la memoria. Observaron que los patrones correspondientes a los detalles en ciertos recuerdos disminuyeron durante la organización.

Esto es particularmente preocupante, ya que sugiere que los detalles clave se pierden o se olvidan poco después de que el cerebro clasifique nuestras experiencias.

Este estudio podría aportar datos sobre la demencia y la enfermedad de Alzheimer, dos condiciones que afectan la memoria con el tiempo. Si las observaciones sobre los patrones neuronales disminuidos pueden ayudar a prevenir estas condiciones o al desarrollo de un mejor tratamiento, millones de vidas podrían mejorarse y muchos recuerdos queridos podrían preservarse.