Las venas varicosas, también llamadas várices, son venas hinchadas y agrandadas, que generalmente se presentan en los tobillos, las piernas y los pies. Pueden ser de color azul o púrpura oscuro y con frecuencia son grumosas, abultadas o de apariencia retorcida. Tienen una prevalencia que incide en aproximadamente el 10% de la población y una mayor presencia en las mujeres.

¿Cómo se generan las venas varicosas?

En una vena sana, la sangre fluye suavemente al corazón. Una serie de diminutas válvulas, que se abren y cierran para dejar pasar la sangre, evitan que se devuelva.

Las venas varicosas se desarrollan cuando las pequeñas válvulas dentro de las venas, dejan de funcionar correctamente. Si las válvulas se debilitan o se dañan, la sangre puede fluir hacia atrás y acumularse en la vena, haciendo que eventualmente se hinche y se agrande (varicosa).

Aunque la mayoría de las várices no suelen causar problemas serios, pueden provocar dolor y molestias, además de ser estéticamente desfavorables.

En la actualidad, se tratan con terapias de radiofrecuencia, ablación por láser y cirugía, entre otras técnicas; sin embargo y para decepción de las personas que tienen la condición, estas propuestas de tratamiento han mostrado éxito limitado.

Sin embargo, recientemente se ha desarrollado una técnica de tratamiento ambulatorio, mínimamente invasiva, que es capaz de desaparecer las várices de manera sencilla.

La escleroterapia como tratamiento definitivo

Se trata de la escleroterapia, un procedimiento que corrige las venas varicosas en menos de 30 minutos. La técnica se basa en la inyección de un producto químico llamado esclerosante, una solución salina altamente concentrada, el cual desplaza la sangre atascada en las venas, además de cicatrizar y cerrar la vena, de modo que la sangre no vuelva a atascarse posteriormente.

En complemento, en los casos de venas varicosas más grandes, el procedimiento puede incorporar el uso de un catéter, el cual es guiado con la ayuda de un ultrasonido dúplex.

El procedimiento es simple, relativamente barato y puede realizarse en un entorno ambulatorio; las complicaciones son mínimas.

Una vez finalizado el procedimiento, se aplica la presión sobre las venas tratadas, para evitar el retorno de la sangre cuando la persona se ponga de pie. Para mantener esta presión, se requiere del uso de medias de compresión por unos pocos días.

Por lo general, este procedimiento no requiere ningún periodo de recuperación; es muy probable que el paciente pueda caminar inmediatamente después del tratamiento y se le anima a mantener su estilo de vida activo, inmediatamente después de las inyecciones, ya que la técnica no requiere de sedación alguna.

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