Desde el punto de vista neurológico, se define al estado vegetativo, también llamado coma, como una condición crónica en la que el paciente muestra una profunda ausencia de respuesta y conciencia; aunque es capaz de mantener la respiración, función cardiaca, movimientos oculares, reflejos autonómicos y motores, así como ciclos de sueño y vigilia, las personas con esta condición son completamente incapaces de mantener una función cognitiva, por lo que no son conscientes de sí mismos o del medio ambiente que les rodea.

El pronóstico para los pacientes con déficit persistente de conciencia es típicamente sombrío, más cuando este estado supera los 12 meses. Sin embargo, un grupo de investigadores del Instituto de Ciencias Cognitivas Marc Jeannerod de Lyon, Francia, realizaron un estudio, basado en la estimulación eléctrica del nervio vago, con el que demostraron que era posible que pacientes que se encuentran en estado vegetativo prolongado, pueden restaurar la conciencia.

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Previamente, la estimulación del nervio vago ha sido utilizada para ayudar a las personas con epilepsia y depresión. Este nervio craneal conecta el cerebro a otras partes del cuerpo, incluyendo el corazón, los pulmones y el intestino.

La teoría de los investigadores es que el aumento de las señales que suben a través de este nervio, poco a poco provocan una acción en la parte inferior del cerebro, estimulando una importante región conocida como el tálamo, el cual es considerado la “puerta” de los sentidos. Los autores del estudio afirman que el estímulo eléctrico, inunda esta área con norepinefrina, el equivalente cerebral de adrenalina.

Los investigadores decidieron probar la capacidad de la estimulación del nervio vago para restaurar la conciencia en un paciente en estado vegetativo. Para realizar el estudio, escogieron a un paciente francés, quien luego de sufrir un accidente automovilístico, ha presentado un estado vegetativo que se ha mantenido por 15 años.

La estimulación deseada se llevó a cabo, realizando un implante bioelectrónico, que consiste en una bobina de electrodos envuelta alrededor del nervio vago. Este dispositivo, alimentado por una batería que se encuentra en el lado izquierdo del pecho, propinó una corriente de 0,25 miliamperios de electricidad al nervio vago, en episodios de 30 segundos cada cinco minutos.

Transcurrido el primer mes de terapia, no se observó ningún cambio. Luego de ese periodo, cada semana se incrementó la corriente en 0.25mA hasta que alcanzó 1.5mA.

Lentamente la situación del paciente mostraba mejoría, a medida que se iba incrementando su vacilante conciencia del entorno. Comenzó a seguir con su mirada las cosas y las personas que se movían alrededor de su cama, a permanecer despierto mientras escuchaba una historia; incluso respondía a algunas peticiones simples, como voltear la cabeza, aunque esto tardó alrededor de un minuto.

Usando electrodos conectados al cuero cabelludo del hombre, se pudo evidenciar un alza en sus ondas teta, que están asociadas con las fronteras entre el sueño y la vigilia y son un clásico de la conciencia básica.

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En fin, después de presentar un estado vegetativo por más de 15 años, el uso de la estimulación eléctrica del nervio vago, provocó en el paciente, una restauración de conciencia mínima, un hecho que previamente se consideraba imposible.

Los autores del estudio señalan que el estado vegetativo puede ser provocado por una variedad de lesiones; por esta razón, la técnica de estimulación del nervio vago no funcionará en todos los casos. Sin embargo, vale la pena hacer más estudios para determinar qué pacientes se pueden beneficiar de esta técnica.

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