La aplicación de la estimulación eléctrica para tratar lesiones de la médula espinal (SCI, por sus siglas en inglés), ha generado un interés sustancial de la comunidad científica, ya que puede mejorar la actividad eléctrica de las neuronas después de la lesión y puede ayudar a restaurar la función.

La médula espinal es un objetivo atractivo para las terapias de rehabilitación basadas en la estimulación eléctrica, ya que las intervenciones a nivel espinal pueden aprovechar las vías nerviosas sensoriales y motoras preservadas por debajo de la lesión.

Después de revisar más de 90 estudios, dos investigadores de la Universidad de Washington, concluyeron que tres tipos de terapias de estimulación pueden utilizarse para restaurar con eficacia el movimiento en las extremidades de los pacientes paralizados:

  • La estimulación transcutánea, que proporciona estimulación a través de electrodos colocados sobre la piel.
  • La estimulación espinal epidural, que proporciona la estimulación a través de electrodos que se colocan bajo la piel, pero en el exterior de la médula espinal.
  • La estimulación intraespinal, que proporciona estimulación a través de electrodos implantados directamente en la médula espinal.

Cada tipo de tratamiento tuvo un impacto único en los pacientes. Por ejemplo, la estimulación transcutánea, mejoró la estanqueidad muscular y la capacidad de paso, mientras que la estimulación espinal epidural, mejoró la función de la mano. Según los investigadores, los tres tratamientos tienen más probabilidades de ser eficaces cuando se combinan con terapia física y medicamentos que ayuden a la médula espinal a generar nuevas vías neuronales.

Sólo en los Estados Unidos, más de un cuarto de millón de personas se ven afectadas por la parálisis debido a SCI , y aproximadamente 17.000 nuevos casos surgen cada año.

Estas lesiones pueden afectar mucho más que la capacidad de una persona de caminar o mover sus extremidades. Los enfermos de SCI pueden ser incapaces de controlar su vejiga, tener problemas para regular su temperatura, o experimentar otros problemas con funciones autonómicas, que limiten severamente su capacidad de funcionar en la vida cotidiana.

Como señalan los autores del estudio, la simulación eléctrica no es una cura para la parálisis. Sin embargo, es uno de los muchos tratamientos de esta incapacidad que se están investigando actualmente.

Las cuerdas espinales sintéticas, la estimulación magnética del cerebro, los exoesqueletos controlados por la mente o cualquier otro de estos prometedores emprendimientos, podrían conducirnos a un mundo en el que la parálisis sea una cosa del pasado.