De acuerdo a cifras de la OMS, en 2015 hubo 212 millones de casos de malaria en todo el mundo y 429.000 muertes. 91 países, casi la mitad de la población mundial, corren el riesgo de padecer malaria, incluidas las poblaciones del sudeste asiático,  América Latina y de Oriente Medio; pero África, en particular el África subsahariana, fue el hogar del 90 por ciento de los casos de malaria y el 92 por ciento de las muertes por malaria en ese año.

Los mosquitos han sido muy eficientes en traer miserias a los humanos y en estropear los esfuerzos que los científicos han realizado para restringir su devastador efecto. Pero un equipo de investigadores de la Universidad de California en Riverside, han encontrado una debilidad genética, que hace que los mosquitos sean tan buenos para adaptarse a los insecticidas que los humanos usan para mantenerlos a raya.

Los investigadores descubrieron que la diversidad genética que hace que los mosquitos sean tan adaptables, se localizó principalmente en sólo uno de los cinco “brazos” cromosómicos presentes en la especie. Los otros cuatro brazos cromosómicos son relativamente estables e inmutables, lo que significa que podrían ser excelentes candidatos para la ingeniería genética.

Los sistemas de transmisión genética han demostrado ser prometedores para agregar genes beneficiosos o perjudiciales, a una población que es hereditaria, lo que apunta a que los cambios introducidos continúen con la nueva prole.

Los investigadores profundizaron en los cromosomas de las especies virulentas de mosquitos Anófeles funestus, con la esperanza de comprender mejor sus habilidades de adaptación rápida. Eligieron esta especie debido a su extrema eficiencia en la propagación de los parásitos más mortales de la malaria en una amplia sección del África subsahariana.

La Dra. Colince Kamdem, coautora del estudio, señala: “La capacidad de adaptación es una herramienta de supervivencia crítica para la mayoría de las especies. Una de las principales ventajas de los mosquitos es que son extremadamente polimórficos, lo que significa que tienen una gran diversidad natural, una gran ventaja para adaptarse a muchas condiciones diferentes”.

La mayor conveniencia de los sistemas de control genético, es que los cambios se mantendrían dentro de las especies objetivo, dejando intactas a otras especies de mosquitos.

Los investigadores descubrieron que las nuevas vías genéticas pueden colapsar si se producen mutaciones a través del gen diana. Esto significa que los nuevos genes necesitan ser insertados en porciones del genoma con muy poca variación genética permanente, es decir, bajos niveles de recombinación o polimorfismo.

Este hallazgo entusiasma a los investigadores, pero advierten que la manipulación genética también tiene algunos obstáculos que superar antes de que sea una opción viable en la guerra contra las enfermedades transmitidas por insectos.

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