Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Florida, ha descubierto nuevos conocimientos sobre cómo la corteza parietal del cerebro crea mapas mentales que pueden utilizarse para la navegación, cuando volvemos a lugares conocidos. También descubrieron un vínculo entre los sueños y estos mapas mentales.

La corteza parietal es un área del cerebro que utiliza los diversos sentidos para recopilar información, la cual luego se referencia para determinar qué acciones debe tomar una persona para trasladarse. Estas acciones resultantes se “registran” y se convierten en una memoria, que actúa como un mapa que el cerebro puede usar para pasar de un lugar familiar a otro.

Posteriormente, una persona puede vincular esa misma visión, o incluso sólo una parte de ella, al mapa del cerebro y orientarse.

Los experimentos realizados permitieron a los investigadores descubrir cómo la corteza parietal nos permite realizar la acción apropiada para llevarnos a un lugar en particular.

Muchas células individuales en esa región del cerebro toman corrientes de información sensorial para ayudar a una persona a orientarse, pero esas células individuales también se agrupan en módulos más grandes que trabajan juntos. Esos módulos en la corteza parietal generan una respuesta física y, al mismo tiempo, son capaces de reconfigurarse a medida que una persona aprende y hace recuerdos.

A lo largo de su investigación, los científicos descubrieron algo interesante acerca de los sueños. Cuando registraron la actividad en el cerebro de la rata mientras dormía, descubrieron que repetía las mismas acciones y patrones mientras soñaba, sólo que a una velocidad casi cuatro veces más rápida que la observada durante sus horas de vigilia.

Al respecto, Aaron A. Wilber, profesor asistente de psicología y neurociencia en la FSU y autor principal del estudio, señaló: “Creemos que estos sueños rápidos que observamos en ratas podrían explicar por qué los seres humanos cuando sueñan y despiertan, tienen la impresión que ha pasado más tiempo de lo que realmente ha transcurrido, esto ocurre porque los sueños suceden a alta velocidad. Tal vez esa velocidad acelerada de los sueños, facilita la creación de nuevas conexiones en el cerebro mientras se duerme”.

Los autores del estudio señalaron que se requiere de más investigación antes de que podamos entender completamente cual es rol de los sueños en nuestra capacidad de recordar acciones pasadas.

Ahora, el profesor Wilber y su equipo de colaboradores están planeando estudiar por qué la capacidad de funcionamiento de la corteza parietal es menos eficaz, en pacientes con Alzheimer y otras enfermedades neurológicas. En última instancia, esta investigación podría  favorecer al desarrollo de un mejor tratamiento para las millones de personas que  sufren de Alzheimer.