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El iPhone X, el icónico terminal de Apple que viene sobrecargado de nuevas tecnologías, ha sido anunciado finalmente. Como era de esperarse, Apple ha tomado grandes riesgos en cuanto a la implementación de nuevas tecnologías, eliminación de otras, y la adopción de un diseño que lo cambia todo.

Y es que Apple, como muchas de las grande tecnológicas fabricantes de smartphones, se suma con el iPhone X a la tendencia del mercado de resaltar el protagonismo de la pantalla eliminando cualquier otro elemento. Al mismo tiempo, reduce los biseles o marcos haciendo que la experiencia de ese panel Super Retina Super Retina HD Display con resolución de 2436 x 1125 píxeles para una densidad de píxeles de 458 ppp, se vea multiplicada.

Así pues, Apple logra conseguir este diseño espectacular. Digno de alabar a los de Cupertino, y nada que envidiar a la competencia. Es más, resuelven gracias a su marco metálico, un pequeño inconveniente que el Samsung Galaxy S8 puede presentar al momento de sostener el teléfono.

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Apple ha descuidado —porque no hay otra forma de decirlo— un detalle que puede llegar a convertirse en una molestia para el usuario que consume contenidos audiovisuales. Sí, estoy hablando de esa muesca en el borde superior de la pantalla.

¿Por qué el iPhone X tiene esa muesca en la pantalla?

Apple nos ha explicado que la muesca alberga una serie de sensores de gran importancia para el funcionamiento del Face ID, como son la cámara frontal, la cámara infrarroja y el proyector de puntos. También es el espacio donde se albergan sensores de luz para ajustar el color de la pantalla, el altavoz que usamos en las llamadas, y un micrófono.

Habiendo dicho lo anterior, es claro que la muesca es una zona de vital importancia para el iPhone X. El problema es que cuando interactuamos con iOS, la continuidad de las aplicaciones se ve interrumpida por este espacio. Aquí algunos ejemplos concretos:

Apple ha elegido la peor configuración posible para disponer los sensores: apilarlos. Sabemos que su objetivo era ofrecer una pantalla lo más grande posible, pero haciendo una relación costo beneficio, las desventajas están claras:

  • El usuario perderá continuidad de la pantalla cuando esté consumiendo contenidos audiovisuales. Sí, cuando ponga un vídeo o vea una foto, la muesca se les comerá un espacio.
  • Algunos videojuegos o apps, deberán adaptarse para que la muesca no les coma espacio al estar en modo horizontal. Imagina que una app ubique algunas herramientas o elementos en el borde lateral izquierdo de la pantalla; será absorbido por la muesca.
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Por otro lado, la competencia (Samsung, LG y los chicos de Xiaomi) ha sabido lidiar con este inconveniente de una forma muy sutil: incluyendo todos los sensores en una delgada fila en el borde superior, o inferior en el caso de Xiaomi. Cierto es que tuvieron que restar algunos centímetros a la pantalla, pero no sacrificaron la experiencia del usuario, ni forzaran a los desarrolladores a modificar sus apps.

La muesca es una realidad, pero no tenemos que sufrirla

Ok, tenemos la muesca y no podemos cambiar el iPhone X por que hay millones invertidos, eso está claro. Aún así, hay algo que puede hacerse. Lo que me sorprende es que no haya sido Apple quien lo propuso.

Cuando estábamos cubriendo los rumores sobre el iPhone X, y se había confirmado la dichosa muesca, un diseñador vaticinó las formas en las que Apple gestionaría “la orejas” (el espacio entre el borde del iPhone y la muesca):

Básicamente, lo que propone es que al utilizar una aplicación, las orejas se conviertan en espacio muerto de la pantalla al oscurecerse. Claro, el diseñador propone implementarlo en modo vertical, pero Apple puede hacer fácilmente que iOS 11 active esta característica solo cuando coloquemos el iPhone X en modo horizontal. Algunos milímetros serán restados de la pantalla, pero la continuidad quedará intacta.

Puede que a muchos la muesca no les parezca gran inconveniente, pero estamos hablando de una compañía que por mucho tiempo ha venido inculcando una cultura de perfección y cuidado en los detalles. Esto último es la razón por la que muchos compramos sus productos. No imagino las razones por las que Apple decidió descuidar ese detalle, pero simplemente no pudieron hacerlo peor.

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