Durante miles de años, la humanidad ha utilizado la energía de los caudales o caídas de agua, para sus propósitos; primero para impulsar motores mecánicos como molinos de agua, luego para generar electricidad explotando diferencias de altura en el paisaje o las mareas.

El uso natural de los torrentes acuíferos como una fuente de energía sostenible, tiene la ventaja de que no hay casi ninguna dependencia del tiempo o la luz del día.

Para producir energía hidroeléctrica en una escala mucho menor, un grupo de investigadores de la Universidad de Fudan en China, han desarrollado un generador ligero con el que se puede obtener energía eléctrica a partir del fluido sanguíneo.

Los científicos explican cómo funciona este tipo de sistema, basado en fibras de nanotubos de carbono, que genera energía eléctrica cuando está rodeada por una solución salina fluida en un conducto delgado o incluso en un vaso sanguíneo.

El principio de construcción de la fibra es bastante simple. Una matriz ordenada de nanotubos de carbono se envolvió continuamente alrededor de un núcleo polimérico. Los nanotubos de carbono son bien conocidos por ser electroactivos y mecánicamente estables.

Para la generación de energía, la fibra o “nanogenerador fluido en forma de fibra” (FFNG), como los autores la llaman, se conectó a electrodos y se sumergió en agua corriente o simplemente se sumergió repetidamente en una solución salina.

Los científicos explicaron que la electricidad se deriva del movimiento relativo entre el FFNG y la solución. Según la teoría, se crea una capa doble eléctrica alrededor de la fibra, y entonces la solución que fluye, distorsiona la distribución simétrica de la carga, generando un gradiente de la electricidad a lo largo del eje de la fibra.

La eficiencia de potencia de salida de este sistema fue alta. Comparado con otros tipos de dispositivos de recolección de energía en miniatura, el FFNG mostró una eficiencia de conversión de potencia superior a 20 por ciento. Otras ventajas que presenta el nanogenerador son elasticidad, afinabilidad, unidimensionalidad y peso ligero, ofreciendo así perspectivas de aplicaciones tecnológicas interesantes.

El FFNG puede hacerse estirable simplemente haciendo girar las hojas alrededor de un sustrato de fibra elástica. Al contar con la capacidad de incorporar el nanogenerador en tejidos textiles, la propuesta de los científicos se convierte en una opción muy interesante para la utilización del FFNG en variadas aplicaciones prácticas.

Las propiedades mecánicas del material le permitirán potencialmente tener algunas aplicaciones interesantes. Por un lado, esto podría convertirse en una manera fácil de generar energía para los dispositivos médicos internos, como los marcapasos.

Otra aplicación emocionante es la recolección de energía eléctrica del torrente sanguíneo para aplicaciones médicas. Las primeras pruebas realizadas con nervios de la rana demostraron ser acertadas.

Los autores del estudio señalan que esta innovación única, podría revolucionar grandemente la medicina y, más ampliamente, la forma en que generamos y utilizamos la energía.